ESPAÑA

Yihadistas a cara descubierta

Todos los condenados por terrorismo islámico en España son varones y solo un 4,9% de ellos ha nacido en España

MADRID. Actualizado: Guardar
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En el 1996 un tribunal español dictó la primera sentencia contra un ciudadano de origen argelino por su pertenencia a una red de terrorismo yihadista. Desde entonces, 77 islamistas radicales han sido condenados a prisión por delitos similares a los que se suman otros siete que se inmolaron en un piso de Leganés antes de ser detenidos por los atentados del 11-M.

En base al estudio de cada uno de estos casos el Real Instituto Elcano ha elaborado un perfil sociodemográfico de los yihadistas que operan en España. La primera conclusión que salta a la vista es que en su totalidad se trata de varones, la mayor parte entre los 25 y 39 años. El escrutinio de las nacionalidades también arroja datos reveladores. Entre ellos, que ocho de cada diez son extranjeros y tienen el norte de África como principal foco de origen. Un 29,8% de los condenados es ciudadano argelino, un porcentaje que supera el 27,4% de marroquíes, el 17,8% de paquistaníes y el 5,9% que representan los sirios. Solo un 4,9% de estos individuos ha nacido en España.

En cuanto a nivel educativo un 70% de los condenados no completó la enseñanza secundaria aunque por contra destaca el 24,1% que cuenta con estudios universitarios. La situación profesional también arroja sorpresas. Un 12,2% de estos yihadistas ejercía como empresario con asalariados a su cargo por el 20,3% que era personal de servicio. A ellos se suma el que uno de cada cuatro no tuviera una ocupación conocida en el momento de su detención. A este grupo se le atribuye una dedicación permanente a su célula islamista de pertenencia, la cual sufragaría sus gastos. En esta línea cabe destacar que un 20% de los yihadistas cuenta con antecedentes penales no relacionados con el radicalismo islámico. Este último dato se vincula al interés de las redes terroristas por sumar a sus filas especialistas en distintos ámbitos delictivos con el fin de sacar provecho a sus habilidades, ya sea como fuente de financiación -narcotráfico o robo- o para la realización atentados.

En cuanto a su distribución geográfica, siete de cada diez condenados residían en la Comunidad de Madrid (35,4%) o en Cataluña (32,9%). Aun así, se ha detectado la presencia de estos elementos yihadistas en 26 ciudades españolas.

Segundas generaciones

A diferencia de otros países europeos los inmigrantes asentados en España son de primera generación, es decir, no han nacido en España, un fenómeno opuesto al que se da en otros países europeos como el Reino Unido, donde más del 77% de los terroristas apresados goza de la nacionalidad. Según destaca Fernando Reinares, investigador principal en terrorismo internacional del Real Instituto Elcano y uno de los responsables del estudio, las segundas generaciones de inmigrantes se muestran «especialmente vulnerables» a la hora de ser reclutadas por células islamistas.

Ante esta situación, y con el fin de evitar que se incremente la amenaza, propone la implementación de un plan nacional de prevención que se aplique en zonas donde las redes de captación se muestran más activas. Reinares también coincide con las advertencias emitidas la semana pasada desde el Ministerio del Interior y la Audiencia Nacional acerca del peligro que representa el regreso a España de yihadistas que participen en conflictos como el de Siria. Uno de los integrantes de la célula del 11-M, recordó el investigador de Elcano, fue entrenado en un campo de Al-Qaida de Afganistán para hacer explotar bombas por medio de teléfonos móviles. Un adiestramiento que luego se puso en práctica en Madrid.