El PP no se cree el regreso de Aznar
El partido muestra respeto por las manifestaciones del expresidente pero cierra filas con su líder Rajoy se reivindica ante su mentor: «Mi política económica ya tiene efectos y voy a mantenerla»
MADRID. Actualizado: GuardarSi José María Aznar pensaba que su disponibilidad a regresar a la primera línea de la política y sus críticas a la gestión de Mariano Rajoy iban a encontrar terreno abonado en el PP, pinchó en hueso. Nadie se creyó en el partido que el expresidente hablara en serio cuando deslizó su posible retorno. Los reproches económicos fueron recibidos con respeto, al menos en público, pero se produjo un cierre de filas y un respaldo unánime a la política y las medidas del Ejecutivo. El propio presidente del Gobierno intentó dar bajonazo al asunto y no quiso entrar a «polemizar» con quien decidió que él heredara el bastón de mando del PP.
Pero lo que sí hizo el jefe del Ejecutivo, un día después de que Aznar le acusara de carecer de proyecto político y le instara a bajar impuestos, fue reivindicarse. Desde Bruselas, donde asistió a la reunión del Consejo Europeo, argumentó que su política económica ya está rindiendo frutos y advirtió de que no modificará el rumbo. Al revés. «Voy a mantenerlo», dijo.
Era lo que la inmensa mayoría de dirigentes populares se esperaban. Ni siquiera aquellos más afines a Aznar terminan de entender el movimiento del exjefe del Ejecutivo. «No creo que busque dar un 'golpe de Estado' sino más bien un respuesta reactiva, pero se equivoca; Rajoy no responde a ese tipo de 'estímulos'», dice uno de sus antiguos colaboradores en la Moncloa. Otros van más allá y reprochan al presidente de honor del PP su actitud «desleal» en un momento de enormes dificultades. Rajoy, ni siquiera eso. Se limitó a hacer un relato alternativo de los hechos.
«Hemos trabajado muy intensamente -subrayó-, hemos tenido que tomar decisiones difíciles en materia de impuestos y de reducción de gastos y ya hemos empezado a corregir los principales desequilibrios de la economía española: la inflación ha bajado, el sector exterior está funcionando muy bien, la deuda externa se está reduciendo y ha comenzado reestructuración del sector bancario. Y ya hay efectos: la prima de riesgo es menor; el año pasado pagamos el 7% a 10 años ahora el 4% eso ha permitido que también las empresas se puedan financiar.».
Rajoy admitió, eso sí, lo obvio, que ni España crece aún ni se ha reducido el desempleo. Sin embargo, se negó a admitir que esos malos datos sean producto de su gestión. «Llevamos cinco años de crisis pero creo que ahora se están dando pasos en la buena dirección. A unos les gustan unas cosas y a otros otras; muchos no comparten mis opiniones, otros si las comparten -dijo en su habitual tono irónico- no sé si lo dicen o no».
El Gobierno quiere que este episodio pase cuanto antes y no adquiera vuelo. Y, en términos generales, eludió alimentarlo. Sin embargo, hubo mensajes por parte de sus miembros más destacados, sutiles en unos casos y directos en otros, para el expresidente. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, aseguró respetar todas las opiniones, pero acto seguido subrayó que el Ejecutivo está trabajando para sacar a España de la crisis. «Desde luego, lo que agradecemos -dijo con cierto retintín-, son todas las aportaciones que puedan hacer para que se pueda crear empleo».
«Añoranzas melancólicas»
El comentario no es inocuo. Una de las principales preguntas de los dirigentes del PP era «¿a quién quiere ayudar Aznar?». A través de Twitter, el nuevo portavoz de los populares vascos, Borja Semper, fue muy claro: «Zapatero se ha consolidado como el mejor expresidente del Gobierno de España». «Los jarrones chinos -insistía un miembro de la dirección del grupo popular en referencia a la manoseada comparación de Felipe González- siempre resultan molestos».
Tampoco quiso eludir el contraataque el ministro de Hacienda, cargo que también ocupó con Aznar, Cristóbal Montoro. Y lo hizo, con solemnidad, en el pleno de la cámara baja. Desde la tribuna, insistió en que no hay margen para bajar impuestos como él mismo hizo cuando la economía crecía al 3 y 4%. Este año, decrecerá un 1,4%. «Me dejo las añoranzas melancólicas para otro día», llegó a decir. «Hay una diferencia entre el querer y el poder». Unos comentarios cáusticos con Aznar que hace nada era impensable que se pudieran hacer en el PP.
Nadie, o casi nadie, cree, en todo caso, que Aznar esté pensando realmente en volver. Lo verbalizó con crudeza el presidente del Congreso, Jesús Posada: «Las cosas se van para no volver», una reflexión que comparten muchos. «Es probable que muchos votantes estén más de acuerdo con sus planteamientos que con los de Rajoy, sin duda tendría grupo parlamentario propio -comentó un diputado que lo conoce bien- pero aquí ocurre algo similar a lo que pasó con Adolfo Suárez: tendría muchos admiradores pero eso no quiere decir que pudiera reeditar la UCD».
La dirección del partido, entretanto, no se quedó quieta y cursó la orden a todas las organizaciones territoriales de arropar a Rajoy. El PP de Castilla y León, Galicia, País Vasco, Cataluña, Asturias o Baleares subrayaron el acertado liderazgo del presidente del Gobierno, eso sí con respeto a los comentarios del expresidente.
Apenas hubo dos excepciones en la respuesta unitaria, el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, quien se encargó de afirma que Aznar «ha sido el mejor presidente del Gobierno que ha tenido España en estos años»; y la ministra de Sanidad, Ana Mato, que no apreció crítica alguna en sus palabras. El resto de los ministros calló o se refugió en los argumentos del respeto debido al expresidente del Gobierno.