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Libertad para Mubarak por matar opositores pero seguirá en prisión por corrupción

EL CAIRO. Actualizado: Guardar
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Hosni Mubarak cumplió dos años de detención el sábado, justo el mismo día en que debía comenzar la repetición de su juicio por la muerte de manifestantes durante la revolución que le derrocó. Un tribunal cairota, sin embargo, decidió concederle ayer la libertad provisional por esta causa, al haberse cumplido ya el plazo máximo que la ley egipcia estipula para una prisión preventiva. A pesar de la decisión, el expresidente no pisará aún la calle, ya que tiene todavía pendientes varios casos por corrupción que lo mantendrán en la cárcel.

El nuevo juicio de Mubarak se enfrenta a un retraso probablemente de meses después de que el magistrado encargado decidiera inhibirse por las dudas que sembraba su supuesta cercanía al antiguo régimen. El antiguo 'rais' fue condenado el año pasado junto a su último ministro del Interior, Habib el-Adli, a cadena perpetua por no evitar la muerte de manifestantes. El proceso fue anulado en enero.

Desde diciembre, no obstante, el dictador no duerme en prisión. Lo hace en el hospital militar de Maadi, al sur de El Cairo, donde fue trasladado tras sufrir una caída en la bañera. Sus médicos y familiares han alegado que la salud del expresidente es delicada -un estado agravado por su avanzada edad de 84 años- y que necesita continuar ingresado en el centro.

Aspecto saludable

El sábado, cuando compareció en la sala habilitada para el juicio en la Academia de Policía, Mubarak mostró buen aspecto, e incluso estuvo sonriendo y saludando con la mano a los asistentes, algo que indignó a muchos egipcios, que se preguntan si el antiguo mandatario se encuentra realmente tan enfermo como para seguir en el hospital. «Mubarak es el único que sonríe en este país. El sábado estuvo regodeándose de todos los egipcios», aseguró a este diario un funcionario que ha seguido de cerca el proceso y que prefirió mantenerse en el anonimato. Esto mismo ha debido preguntarse la Fiscalía, que después de ver la lozanía del expresidente, pidió un informe sobre su estado de salud para trasladarlo a la prisión de Tora si es conveniente.

Mubarak tiene aún varias causas pendientes por la Justicia por casos de corrupción. El último de ellos, por el que el fiscal general ha decidido imponerle 15 días de prisión preventiva, está relacionado con una posible apropiación ilícita de fondos públicos destinados al palacio de Heliópolis, donde él residía, y en el que también están acusados su esposa, Suzanne, y sus dos hijos, Gamal y Alaa.