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Una alcaidesa enamorada
Apartan a una de las directoras de la mayor prisión belga por mantener una relación con un condenado por secuestro
BRUSELAS. Actualizado: GuardarUna de las directoras de la cárcel belga de Lantin, el mayor complejo penitenciario del país, podría perder su trabajo por mantener una relación sentimental con un preso. Apartada de sus funciones hasta que concluya la investigación, Carine Cartelle fue descubierta gracias a una serie de pinchazos telefónicos realizados por las autoridades federales. La responsable cayó en las redes amorosas de Ekrem Serdar, condenado a 20 años por participar en el secuestro del jefe de una oficina bancaria. Aunque la dirección de la prisión no decide sobre las puestas en libertad, sí que ofrece una recomendación al tribunal encargado de la aplicación de penas.
En compañía de varios cómplices, Serdar perpetró a finales de 2004 un 'secuestro tigre'. La banda capturó al director de una sucursal, su esposa y su hijo de tres años. Según detallaba ayer el diario 'La Dernière Heure', los asaltantes utilizaron a la familia como rehenes para que el jefe de la oficina se desplazara hasta la entidad y abriera la caja fuerte. El botín ascendió a 200.000 euros. Serdar fue detenido poco después y acabó ingresando en prisión con una pena de 20 años. En un principio, cumplió la sentencia en otra cárcel, pero con el tiempo llegó a Lantin, un complejo con distintos módulos especializados ubicado cerca de Lieja. Aunque todos los pormenores no han trascendido, Serdar conoció a Cartelle tras ser transferido de centro penitenciario. Ambos iniciaron una relación sentimental que, poco a poco, se convirtió en la comidilla de la cárcel. Las autoridades belgas no pudieron obviar por más tiempo los insistentes rumores y el año pasado abrieron una investigación. Al parecer, desconocían qué miembro de la dirección había intimado con un preso, lo que condujo al uso de las escuchas telefónicas. Más allá de sus posibles lazos dentro de la prisión, se cree que los dos amantes se fueron juntos de vacaciones a Marrakech tras la liberación del interno.
Contactos prohibidos
Un portavoz del Gobierno belga confirmó que se había abierto una investigación por «relación inapropiada» con un condenado. Aunque evitó ofrecer grandes detalles, admitió que en estos casos se opta por trasladar al empleado penitenciario a otro centro como primera medida de precaución. La legislación del país prohíbe cualquier tipo de contacto con los internos que no esté justificado por las necesidades del servicio. El responsable del Ejecutivo federal remarcó que los cuadros directivos de las prisiones no deciden sobre los permisos de salida ni las puestas en libertad. Si los hechos acaban validándose, Cartelle podría ser despedida.
Las cárceles belgas saltan con cierta frecuencia a las páginas de los periódicos. En general, arrastran un acuciante problema de superpoblación que en 2010 obligó al Gobierno a alquilar 500 celdas en una prisión holandesa para que los condenados belgas cumplan sus penas. Además, ocurren hechos insólitos que ponen en duda la gestión de los centros. A finales del año pasado, los capellanes del complejo de Lovaina perdieron un manojo de llaves que incluía dos piezas maestras: una capaz de abrir los 180 calabozos y la otra utilizada para moverse a través de las distintas secciones. Los responsables penitenciarios, que al parecer intentaron acallar el incidente, ordenaron cambiar las cerraduras.