Fernando Guillén se retiró de los escenariarios en 2008. | J. R. LADRA
Sociedad

Muere Fernando Guillén, el galán de voz cálida e imponente presencia

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«Solo aspiro a una muerte dulce, ya sea provocada por la naturaleza o por mí mismo. Me niego a los dolores sin límite, a pasar por esas máquinas que te mantienen de forma artificial. Hay quien piensa que el sufrimiento es bueno y hay que ofrecérselo a Dios. Yo, como no tengo ningún Dios, no tengo por qué soportarlo». Fernando Guillén hablaba así en 2007, cuando se retiró de los escenarios representando 'El vals del adiós', un texto hermoso y crepuscular de Louis Aragon, basado en la última carta del poeta publicada en 'Las letras francesas', la revista que dirigió durante 30 años y que le cerró el Partido Comunista por oponerse a la invasión soviética en Checoslovaquia. Guillén murió ayer a los 81 años en el Hospital San Chinarro de Madrid «por causas naturales», según informó la familia en un comunicado donde agradecía «el respeto y el cariño de todos».

Como muchos actores de su generación, Fernando Guillén se tuvo que conformar con una industria cinematográfica más bien pobre y nutrir su prestigio en el teatro durante los años de la dictadura, pero emergería para la gran pantalla en los años ochenta con algunas interpretaciones deslumbrantes.

Tres hijos

Su poderosa voz atronó en el teatro, la televisión y el cine. También fue un ocupado actor de doblaje (era el narrador de 'Amelie' y el tío Ben de 'Spiderman'). «No me puedo quejar, no he sido una estrella deslumbrante pero sí un actor muy prestigioso, que siempre ha entendido su trabajo desde el punto de vista del compromiso», reconocía en aquellas declaraciones. Fue de los pocos, junto a Adolfo Marsillach y Nuria Espert, que hizo un teatro contra la censura y el franquismo. Jugándosela cada función mientras la censura repasaba los textos de Sartre y Camus.

Fernando Guillén nació en Barcelona en 1932. Se matriculó en Madrid para estudiar Derecho pero cambió las aulas por la tramoya del Teatro Universitario. Agustín González, Juanjo Menéndez y Marsillach fueron sus cómplices en aquellas obras de Mihura y Sastre. Ya en los 50 se labró un nombre en las compañías de Fernando Fernán Gómez y Conchita Montes para acabar formando compañía propia en 1969 junto a su exmujer, la actriz Gemma Cuervo. Tuvieron tres hijos, entre ellos los actores Cayetana y Fernando Guillén Cuervo. «Siempre he vivido el presente realizándome a través de mis hijos», confesaba. «Jamás nos hemos escondido un secreto. Soy un misántropo y he tardado en darme cuenta de que mis hijos son mis únicos amigos».

En televisión se convirtió en imprescindible desde los inicios del medio en España: los 'Estudios 1', el espacio 'Novela', las 'Historias para no dormir' de José Luis Garci, 'La saga de los Rius', 'Brigada central'... Y así hasta llegar a series recientes que aprovechaban su imponente presencia para personajes que irradiaban autoridad: 'Hospital central', 'Los misterios de Laura'... Y siempre su maravillosa voz, todo un instrumento de seducción, como reconocía el actor: «Decirle a una señorita versos de Miguel Hernández con una buena voz constituye una manera de seducir. Pero ya no practico, ¿eh?»

Pedro Almodóvar lamentaba que el cine español estuviera «de duelo». Guillén trabajó a sus órdenes en 'La ley del deseo', 'Mujeres al borde de un ataque de nervios' y 'Todo sobre mi madre'. «Era un hombre leal, implicado, con gran sentido del humor, entusiasta y moderno. Para mí, como de la familia», alababa el realizador manchego. La lista de largometrajes en los que participó, casi siempre de actor de reparto, supera el centenar de títulos. 'El mundo sigue', 'Vente a Alemania, Pepe', 'La estanquera de Vallecas', 'La noche oscura', 'Acción mutante', 'Tirano Banderas', 'Fuga de cerebros'...

El 'Don Juan en los infiernos' de Gonzalo Suárez le proporcionó el Goya al mejor actor en 1991, galardón al que también aspiró por otros dos papelones: el carcelero de San Juan de la Cruz en 'La noche oscura', y el padre ido y furioso de 'Otros días vendrán'. «Siempre pensé que el día de mi última función sería traumático, pero luego solo fue otra función en la que quizá me emocioné un poco más».

Con hermosa discreción se ha despedido Guillén. Como canto de cisne dejó un delicadísimo corto dirigido por otra nueva voz, Celia Rico Clavellino, y que con el título de 'Luisa no está en casa' se pudo ver en la Mostra de Venecia el pasado septiembre.