
El Gobierno garantiza que Bankia tendrá todo el capital que necesite
De Guindos sugiere que la nueva 'banca pública' juegue un papel y deja abierta la puerta a reconsiderar las subastas
MADRID. Actualizado: GuardarBFA-Bankia tendrá todo el capital que necesite y el Estado no se retirará hasta el momento adecuado para el interés general y de los contribuyentes. En la comisión correspondiente del Congreso, donde formuló este compromiso, el ministro de Economía, Luis de Guindos, sugirió que la nueva 'banca pública', integrada por Bankia, Catalunya Banc y Novagalicia, que ya representa el 20% del sistema financiero español, puede desempeñar importantes funciones antes de privatizarse. Las subastas pendientes podrían reconsiderarse, aunque el responsable económico reconoció que «todas las opciones están abiertas». «Puede parecer una contradicción que un liberal como yo esté aquí hablando de una banca pública que juegue un papel a favor de la economía nacional, pero lo cierto es que tenemos tres bancos absolutamente controlados por el Estado», manifestó De Guindos.
El ministro adelantó en la comisión correspondiente del Congreso que, además de los 7.500 millones que Bankia necesita para sanear el ladrillo tóxico y el sano, y de los 1.900 millones de colchón de capital ya estimado, habrá que proceder a una ampliación adicional, cuya cifra no concretó.
José Ignacio Goirigolzarri y el nuevo equipo gozan de toda la confianza del Ejecutivo, ratificó el ministro, que anunció además la renovación de los consejos de BFA y Bankia y el relevo de quienes desempeñan estos puestos por un menor número de profesionales de prestigio e independientes. Bankia ha convocado la reunión de su consejo de administración para el próximo viernes 25 de mayo, en el que se estudiara el plan de capitalización para sanear a la entidad liderada. La reunión del órgano de gobierno, que había sido convocada para el miércoles, tratará de cerrar las cuentas del banco del primer trimestre, una vez ajustadas las del ejercicio 2011 con una modificación de las provisiones por el 'ladrillo'.
Las subastas
Las opiniones vertidas por De Guindos sobre la banca pública añaden presión a las entidades bancarias privadas y sanas. Con ellas pretende, seguramente, además de animar a los bancos a abrir el grifo del crédito, incentivarles a pujar para hacerse con las nacionalizadas sin reclamar elevadas cantidades como compensación. Por eso el ministro habló de reconsiderar las subastas pendientes.
Precisó que «las opciones abiertas sobre las entidades nacionalizadas lo que implican fundamentalmente es analizar las ofertas que se puedan presentar por las entidades» que hay que subastar, como CatalunyaCaixa, Banco de Valencia, y quizá Novagalicia. Cuando se hagan las valoraciones independientes de la banca, «puede tener sentido que consideremos otras alternativas», explicó el ministro. «Es un proceso abierto, vamos a ver qué interés existe», admitió, y añadió que «en este momento y en estas circunstancias, existe un montón de posibilidades que antes no había».
Sobre la nueva 'banca pública' que ya tiene esta consideración tras la conversión en capital de las iniciales ayudas del FROB, De Guindos comprometió no solo la plena seguridad para los depositantes, sino una particular sensibilidad en el tratamiento de cuestiones como las participaciones preferentes.
De Guindos sumó la colocación de estos productos a la lista de equivocaciones de Bankia. «No eran adecuadas para los pequeños ahorradores y se empezaron a colocar cuando los inversores institucionales dejaron de comprarlas», aseveró. Por eso, y porque las preferentes fueron adquiridas por gran parte de la «buena clientela» de la entidad, se comprometió a la búsqueda de una «solución adecuada».
La consideración se extenderá después a todo tipo de ahorradores. El Gobierno quiere limitar mediante una futura norma la comercialización de las participaciones preferentes, y que «únicamente se permita su venta a los ahorradores particulares si existe un tramo institucional que fije las condiciones».
Responsabilidades
En el Parlamento, el ministro de Economía se enfrentó a la demanda generalizada de los grupos políticos de oposición, que reclamaron con insistencia la creación de una comisión de investigación que depure responsabilidades en el caso Bankia. Su postura estuvo a medio camino entre la franqueza y la inhibición. De Guindos describió la entidad como «un ejemplo paradigmático de los errores del pasado», y admitió sin reparos que hasta hace pocas fechas, cuando presentó la dimisión Rodrigo Rato, muchas cosas se habían hecho mal. «La fusión de las cajas (que dieron lugar a Bankia) no era la más adecuada, y la salida a Bolsa tampoco -reconoció- y ahora tenemos que ir corrigiendo esas actuaciones».
A la hora de encontrar culpables, el ministro derivó la cuestión hacia la supervisión europea, porque los sistemas bancarios nacionales -dijo- están operando en un entorno de moneda común.