
El amanecer de la Francia azul marina
El éxito histórico de Le Pen amenaza con la implosión de la derecha democráticaMás de 6,5 millones de votantes optaron en las presidenciales por el discurso populista y eurófobo de la candidata
PARÍS. Actualizado: GuardarUna ola azul marina amenaza con romper los diques de la derecha democrática en Francia. El éxito histórico de Marine Le Pen en la primera vuelta de las presidenciales asienta los cimientos de la reconstrucción del campo conservador. Como en otros países europeos, la crisis económica ha favorecido la emergencia de un polo populista, eurófobo y proteccionista que desafía al sistema establecido desde las franjas más derechistas del espectro político. El voto de la indignación y la protesta escora el buque galo a estribor en medio de la tempestad financiera. Casi seis millones y medio de franceses votaron el domingo por Marine Le Pen, un récord histórico.
Fueron exactamente 896.739 papeletas más que las obtenidas por su padre, Jean-Marie Le Pen, en la segunda vuelta de las presidenciales de 2002 ganadas por Jacques Chirac. En términos porcentuales, el 17,90% de los sufragios reunidos por la hija también supera el 16,86% logrado entonces por el patriarca en la primera vuelta. Pero queda por debajo del 19,20% resultante de sumar el 2,34% cosechado por el cismático Bruno Mégret, cuyos colaboradores inspiran ahora la vocación de gobierno del renovado Frente Nacional (FN).
Inclinada
«En Francia se asiste con toda claridad a una derechización de la sociedad», analiza el politólogo Dominique Reynié, quien observa que «el partido de la derecha gubernamental está en competencia con un partido populista, nacionalista y antieuropeo». A juicio del director general de la Fundación para la Innovación Política, próxima a la UMP de Nicolas Sarkozy, la política francesa asiste al «auge populista en boga en todas las sociedades europeas y se constata que el conjunto del espectro se desliza hacia el centro y la derecha». El 17,90% de la candidata del FN queda aún lejos de los hitos electorales de la extrema derecha austriaca (28,2%), suiza (26,6%) o noruega (23%). Pero sintoniza con los resultados registrados en Finlandia (19,1%), Hungría (16,7%), Holanda (15,5%) y Dinamarca (13,9%).
El diario Le Monde planteaba en su editorial de ayer que, «por su personalidad, su estilo y sus proposiciones, la hija del fundador del FN ha llevado a bien la operación de desdiabolización de su partido». Desde su punto de vista, ha sabido «aprovechar las inquietudes de las capas populares más afectadas por la crisis y sacar provecho de un voto de protesta en busca de una expresión fuerte». El sociólogo Sylvain Crépon plantea que esa estrategia de credibilidad se ha inspirado en los neopopulistas suizos y holandeses, que no tienen raíces de extrema derecha. «Decir: 'Me opongo a los extranjeros en nombre de los valores republicanos porque son incompatibles con esos valores' es muy eficaz. Ella se apoya en una nueva lógica xenófoba, democratiza la xenofobia y la tiñe de republicanidad. Es muy sutil», analiza este universitario, especialista del FN.
Gracias a su valioso capital electoral, Marine Le Pen espera conseguir el objetivo de la implosión del centro-derecha gobernante para posicionarse como la jefa de la oposición. De ahí que, como adelantó ayer Louis Alliot, vicepresidente del FN y pareja de la candidata, la consigna ultra de cara a la segunda vuelta será «ni Sarkozy ni Hollande». Queda descartada toda negociación para llegar a un acuerdo con la UMP, «una fuerza heterogénea que tiene en su interior las ideas más contradictorias».
La profetizada explosión tendrá el campo abonado de las elecciones legislativas de junio. El FN presentará 577 candidatos bajo la etiqueta 'Agrupación azul marina' con la consecución de un grupo de al menos quince diputados en el punto de mira. Propulsada por la dinámica presidencial, la consagración parlamentaria parece al alcance de la mano. En las generales de 1997, con el 14,85% de los votos, el FN estuvo en condiciones de mantenerse en la segunda vuelta en 113 circunscripciones. Finalmente presentó candidato en 76, de las que la izquierda conquistó 47 en detrimento del centro-derecha.
Ahora el FN aspira a mantenerse en un centenar de circunscripciones con la consiguiente presión a los diputados salientes de la UMP. Se pondrá a prueba la resistencia del cordón sanitario que veta las alianzas entre moderados y ultras. Los estrategas de Marine Le Pen apuestan por que los diques conservadores no serán capaces de resistir la ola azul marina. Sueñan con el amanecer de una derecha nacional reconstruida en torno al FN. Una pesadilla no solo para Nicolas Sarkozy.