Economia

El BCE pasará a la acción si la zona euro reacciona en su próxima cita

Mario Draghi reclama a todos los países socios una verdadera unión fiscal que devuelva la confianza perdida a los mercados

BRUSELAS. Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

El Banco Central Europeo (BCE) inyectó ayer una importante dosis de esperanza para la resolución de la crisis en la zona euro. La entidad emisora, considerada la llave maestra llamada a desactivar las turbulencias en los mercados, dará un paso al frente si los socios de la moneda única diseñan una verdadera unión fiscal en la cumbre del día 9. El presidente del organismo, el italiano Mario Draghi, describió este escenario en una comparecencia en la Eurocámara. Aunque Draghi insistió en que los gobiernos deben actuar primero, remarcó su disposición a intervenir con decisión para proteger la divisa común.

Apenas un mes después de coger el timón del BCE, Draghi acudió al Parlamento Europeo para evaluar la delicada situación. Su intervención se esperaba con expectación porque los expertos creen que sin una implicación a fondo de la entidad la moneda única tiene un futuro más que sombrío. Hace dos semanas, cuando España e Italia se vieron acorraladas por los mercados, solo la compra de bonos por parte de la entidad pudo calmar los nervios de los inversores. Desde que estalló la crisis con el colapso de Grecia en mayo de 2010, el emisor ha gastado más de 200.000 millones en la adquisición de títulos soberanos.

El BCE, sin embargo, ha subrayado siempre que su programa de compra de bonos es «temporal» y «limitado», dos palabras que temen los inversores porque no son sinónimo de tranquilidad a largo plazo. Ayer, Draghi repitió este santo y seña al recordar que no pueden adquirir deuda de forma «eterna e infinita». La frase puede parecer un jarro de agua fría para España e Italia, pero el presidente de la entidad agregó que flexibilizarán su postura si la cumbre del próximo viernes se cierra con un acuerdo de garantías.

Techo para la primas

Aunque no detalló los aspectos que debería contemplar el nuevo proyecto europeo, Draghi pidió a los países que formulen «una clara trayectoria de la futura evolución» del club del euro. «Si hay un ancla a largo plazo, es más fácil mantener la confianza ahora. Al fin y al cabo, los inversores toman con frecuencia decisiones de futuro, especialmente con los bonos soberanos», explicó. Convencido de que los socios deben «restaurar su credibilidad frente a los mercados», apostilló que el cometido del BCE no pasa por «subvencionar a los gobiernos».

El responsable italiano tampoco especificó la dirección en la que actuarán, pero anticipó que «otros elementos» podrían llegar al calor del pacto fiscal. La medida más evidente es reforzar la compra de bonos, aunque también se habla de fijar un techo a las primas de riesgo para mitigar la inestabilidad. Draghi, en cualquier caso, descartó que sigan los pasos de la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra y adquieran deuda de forma ilimitada. «El BCE solo puede actuar dentro de los límites de su mandato. Si lo hiciera fuera, sería ilegal y socavaría su credibilidad», indicó Draghi.

El responsable transalpino, antiguo alto cargo de Goldman Sachs, abrió la puerta también a una rebaja de los tipos de interés ante el «incremento» de los riesgos en la economía. Los expertos consideran cada vez más probable que en su cita de la próxima semana el BCE recorte un 0,25% el precio del dinero hasta dejarlo en el 1%. En un intento por desbloquear los créditos en el mercado interbancario, el emisor también podría ampliar hasta los tres años los plazos de sus préstamos al sector.

En paralelo a las posibles medidas del BCE, la Comisión aprobó ayer la prolongación del régimen especial para que los bancos puedan recibir ayudas públicas. En vigor desde que estalló la crisis en 2008, según los cálculos de Bruselas, hasta finales de 2010 el sector financiero europeo había recibido 1,6 billones en subvenciones estatales, el 13% del PIB de la UE. En España, el montante ascendió a 146.000 millones.