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El Parlamento recupera la pluralidad de los años 80
CABEZAS DE LISTA DE LOS PARTIDOS PARLAMENTARIOS SIN GRUPO EN EL CONGRESOHasta 13 fuerzas políticas tendrán presencia en el Congreso durante la próxima legislatura
MADRID. Actualizado: GuardarEl Congreso que se constituirá el 13 de diciembre será el más colorido de las últimas legislaturas. Hasta 13 formaciones políticas tendrán representación en la Cámara Baja y, en consecuencia, el bipartidismo de PSOE y PP sufrirá un importante retroceso. Si en 2008 los diputados socialistas y populares sumaban el 92% de los escaños del Congreso, tras las elecciones del domingo su presencia bajó al 84,5%. Hay que remontarse a los años ochenta para encontrar una cámara igual de plural.
Solo en los legislativos que salieron de las urnas en 1977, 1979, 1986 y 1989 hubo menos representación de los dos partidos mayoritarios, en el resto de las legislaturas fue superior el 85%. Este retorno a la composición parlamentaria de hace tres décadas es fruto, entre otras razones, de la fragmentación del voto de la izquierda. En anteriores convocatorias electorales, el PSOE aglutinaba a casi todo el electorado progresista, y lo que escapaba a su control era aprovechado por IU.
En las últimas legislaturas este cuadro empezó a difuminarse con la incorporación con fuerza al Parlamento de Esquerra Republicana y el Bloque Nacionalista Galego. Ahora llegan al palacio de la carrera de San Jerónimo fuerzas como Compromís, junto a una Izquierda Unida y su socio catalán de Iniciativa fortalecidos. La derecha, sin embargo, apenas ha aportado nuevos representantes, con la excepción del diputado del Foro por Asturias.
Los nacionalistas también refuerzan su presencia con CiU en alza y la potente entrada de Amaiur, mientras que el PNV, BNG y Coalición Canaria se mantienen con una fuerza similar a anteriores legislaturas o con algún pequeño retroceso como el de los nacionalistas vascos.
La derecha no tiene presencia fuera del PP, con la excepción del diputado del Foro Asturias que lidera Francisco Álvarez Cascos. En un terreno de nadie se queda UPyD, que reniega de las etiquetas de izquierda, derecha y nacionalismo.
Los grupos minoritarios tienen muchas dificultades para hacerse un hueco en el Congreso porque la ley electoral, aprobada en los primeros años de la democracia, está pensada para fortalecer el bipartidismo y evitar la fragmentación de la cámara con pequeños partidos que pudieran hacer ingobernable el trabajo parlamentario. Los legisladores tuvieron muy en cuenta las experiencias de la República, en la que la atomización de la cámara fue una constante.
54 diputados
La décima legislatura será, junto a la de 1989, la que tenga mayor número de fuerzas políticas, 13, en el Congreso. Solo se acercan la constituyente, y las de 1979, 1986 y 2000, con 12 partidos.
Esta diversidad también se reflejará en número de diputados, habrá 54 que escaparán a la disciplina de los grupos socialista y popular, justo el doble de los que había en la pasada legislatura. No será, con todo, el Congreso con mayor presencia de minoritarios. En las elecciones de 1977 resultaron elegidos 66 diputados ajenos a los mayoritarios; en las de 1979, hubo 60; en las de 1986 fueron elegidos 61; y en las de 1989 se llegó a los 68. En el resto la presencia de fuerzas políticas fue menor.
Este retroceso del bipartidismo, sin embargo, no tendrá grandes efectos apreciables en la legislación porque el PP disfruta de una sólida mayoría absoluta con la que podrá imponer su rodillo, como ha ocurrido en cada ocasión que el PSOE, y también los populares en 2000, lograron la mitad más uno de los escaños.
No parece probable que el PP de Rajoy escape a esta costumbre y la diversidad, si los populares hacen valer sus 186 diputados, será más nominal que efectiva. El nuevo partido gubernamental sin embargo, ha hecho gala durante la campaña de su intención de pactar con todos para sacar adelante sus iniciativas legislativas, sobre todo con CiU, con la que pueden cerrar un acuerdo de reciprocidad en Cataluña, donde gobiernan los nacionalistas.
Donde la diversidad política es bastante menor es en el Senado. La ley electoral tiene efectos aún más devastadores en la Cámara Alta porque solo sacan representantes en ella las candidaturas más votadas en cada circunscripción. Apenas los nacionalistas consiguen obtener senadores en sus territorios. La tarea es misión casi imposible para fuerzas como IU y UPyD, que pese a tener un apreciable presencia en el Congreso están condenados a no pisar los pasillos del Senado, salvo que por acuerdos logren representación por designación de los parlamentos autonómicos.
En la legislatura que comenzará en diciembre apenas siete fuerzas tendrán representación en la cámara alta: PP, PSOE, CiU, Amaiur, PNV, Iniciativa per Catalunya y Coalición Canaria.