Esteban González Pons y Javier Arenas, durante el encuentro que mantuvieron ayer con jóvenes en Estepona. :: CARLOS DÍAZ / EFE
ESPAÑA

PP y PSOE se acusan de no tener interés alguno en acabar con ETA

Los populares dicen que Rubalcaba no buscó la derrota de la banda y los socialistas que Rajoy necesita a los asesinos para minar al Gobierno

MADRID Actualizado: Guardar
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Los dos grandes partidos convirtieron ayer sus promesas en papel mojado. PP y PSOE aseguran desde hace semanas que la política antiterrorista quedaría esta vez excluida de la contienda electoral, pero sus principales portavoces eligieron justo el día en el que se cumplen dos años desde los últimos atentados de ETA en España -la explosión sin víctimas de cuatro bombas en bares de Mallorca- para meter de lleno el terrorismo en la precampaña y acusarse mutuamente de no tener interés alguno por acabar de una vez por todas con la banda criminal.

Las hostilidades las abrió el vicesecretario general del PP Javier Arenas que, desde Marbella, aseguró a la agencia EP que «Rubalcaba nunca ha estado cien por cien por la derrota del terrorismo» y que esa es la razón de que Bildu campe a sus anchas en las instituciones y de que ETA tenga hoy «mucho más de lo que siempre soñó». Su diagnóstico es que la situación actual, con la izquierda 'abertzale' al frente de más de un centenar de ayuntamientos y con la banda sin disolverse, es fruto de una política de «paños calientes y medias tintas» del exministro del Interior y ahora candidato socialista, que siempre quiso dejar «un margen al diálogo y la negociación» con los violentos.

«Una gran vileza»

La frase de Arenas cayó como una bomba en el PSOE, que en escasos minutos replicó con un duro comunicado. El vicecoordinador del comité electoral, Antonio Hernando, calificó sus palabras como «la primera gran vileza de esta campaña», por poner en duda el compromiso de Rubalcaba y del Gobierno en la derrota del terrorismo, y concluyó que «lo que le pasa a Arenas es que le molesta que ETA esté en las últimas gracias a la política y a la acción de Rubalcaba al frente de Interior». Considera que, como otros dirigentes de su partido, «nunca ha querido que los socialistas acabasen con ETA».

Hernando cree que «los asesinos le han servido al PP para tener un elemento más de campaña y de oposición al Gobierno» y está convencido de que los populares volverán a «meter por las malas» a la banda en la contienda electoral. Su último dardo fue para el propio Arenas. Dijo que sus palabras son «una frivolidad y una irresponsabilidad impropia de un dirigente político» y que solo se explican cuando alguien «intenta sacar la cabeza en los informativos a base de decir barbaridades entre el baño de media mañana y el aperitivo de la una».

Lo cierto es que la irrupción de la lucha antiterrorista en la precampaña era cuestión de tiempo. El PP amagaba desde hace días, y cada vez con más fuerza, con la exigencia al Gobierno de que pusiese ya en marcha el proceso de ilegalización de Bildu e impidiese ante los tribunales que la coalición independentista presentase listas a Congreso y Senado. La exigencia, que ayer Arenas lanzó de forma explícita, se basa en que las últimas actuaciones de Bildu, de apoyo a los presos de la banda y de indiferencia por sus víctimas, confirman que es parte de ETA.

Lo legal y lo inmoral

La opinión de Rubalcaba es distinta. El exministro, ajeno todavía a la tormenta que el terrorismo iba a desencadenar horas después entre ambos partidos, aseguró en Radio Euskadi que en el comportamiento de los líderes de Bildu hay que distinguir entre lo ilegal y lo inmoral. En su opinión, las imágenes que han dejado los cargos de la coalición desde su llegada a las instituciones son un «retroceso» en su presunto alejamiento de ETA, porque han pasado de un lenguaje «relativamente enérgico a otro más complaciente» con la banda criminal. Aclaró que, aunque «no es moralmente aceptable que no distingan entre víctimas y verdugos» y que «no respeten la dignidad de las víctimas» eso no tiene por qué ser ilegal.

Describió como «una foto esporádica» e insuficiente la asistencia de algunos dirigentes de Bildu al homenaje a un empresario asesinado por los terroristas y dijo que ese acto no tendrá valor hasta que sea «algo sistemático». Pese a sus matices, sí que avisó, de cara a los próximos meses, que Bildu tiene que cumplir la ley y que si no lo hace «tendrá que pasar por los tribunales».

Rubalcaba, en contra de la opinión del PP, mostró su convencimiento de «estamos recorriendo los últimos metros en la lucha contra ETA» y que «si no metemos la pata veremos su final más pronto que tarde». El extitular de Interior avisó, no obstante, a la banda de que mientras no anuncie su disolución el Gobierno continuará con su política de «firmeza» y «con la guardia alta» y descartó cualquier relajación en la política penitenciaria. «ETA tiene que decir lo dejo y Bildu tiene que pedirle que lo deje», concluyó.