Ollanta Humala, durante el acto de investidura. :: MARTIN MEJIA / AP
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Perú inicia la era del cambio con Humala al frente

El nuevo presidente se compromete a luchar por los más pobres y sube el salario mínimo como primer gesto

LA HABANA. Actualizado: Guardar
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«Reforma, democracia, libertades, inclusión, redistribución, crecimiento, paz con justicia, seguridad, descentralización, transparencia, soberanía y concertación» serán los temas en los que trabajará el flamante nuevo presidente de Perú, Ollanta Humala Tasso. En su discurso de investidura, el nuevo gobernante se calificó como «un soldado de la democracia, un soldado de la libertad de prensa» de una «nueva época» que comenzó con el anuncio del aumento inmediato del salario mínimo y otros beneficios para los más pobres.

La ceremonia de traspaso fue atípica. Rompiendo el protocolo, el gobernante saliente Alán García estuvo ausente del acto para evitar ser abucheado como ya le ocurrió al asumir su primer mandato en 1990. Por esa razón, el mandatario recibió la banda presidencial del presidente del Congreso. Otra innovación fue que tanto Humala como sus dos vicepresidentes juraron «por la constitución de 1979» y no por la vigente de 1993, aprobada en el mandato de Alberto Fujimori. Esta rareza provocó los silbidos de los diputados fujimoristas pese a la presencia en la sala de una quincena de presidentes de América Latina -salvo Hugo Chávez y el cubano Raúl Castro- y el príncipe Felipe de Borbón.

Humala gobernará de 2011 a 2016 con un Congreso dividido. De los 130 escaños, 74 son de su partido, 37 fujimoristas, 21 de Perú Posible, que lidera el expresidente Alejandro Toledo, y el resto de otros grupos minoritarios. Durante su alocución el exmilitar aseguró que no venía «en son de guerra». Explicó que pese a que le han acusado de todo, «vengo sin venganza y sin rencor». Humala también dijo que su «ideal de cambio no se concibe sin concertación», por lo que anunció la creación de un Consejo Económico y Social de carácter consultivo, dirigido desde la presidencia pero integrado por empresarios, trabajadores y representantes de la sociedad civil.

En este sentido, el líder nacionalista se refirió en varias ocasiones a la necesidad de trabajar por redistribuir la riqueza y mejorar la inclusión social. Aseguró que quiere «borrar el lacerante rostro de la exclusión y la pobreza, construyendo un Perú para todos». «Asumiré ese reto con mi palabra y con mi vida», declaró. Tras recordar en su discurso a sus padres, su esposa Nadine y sus tres hijos, el nuevo jefe del Estado insistió en que sueña «con un Perú seguro, donde la vida no sea un riesgo. Para eso necesitamos más Estado, más Patria y que la corrupción sea sancionada».

Mano dura

Humala se comprometió a construir «un modelo de crecimiento con estabilidad, democracia e inclusión social» sin «copiar modelos», aunque precisó que tomarán «lo bueno de otras experiencias pero no habrá calco ni copia, sino creación heroica». Habló de crear hospitales en cada provincia, de que los ancianos estén protegidos en «hogares» subsidiados, de que «no habrá perdón para los violadores o los que dañen a niños y niñas» ni para autores de feminicidios.

También prometió combatir los «cultivos ilícitos de droga» y la corrupción promoviendo la inhabilitación a perpetuidad contra autores o cómplices de corrupción. Y que los condenados cumplan la totalidad de las penas sin beneficios penitenciarios. El propio Humala ha sido acusado de fraude y corrupción, primero por haber recibido supuestamente millones de dólares de Chávez y después por el viaje de su hermano Alexis a Rusia, que redujo su popularidad un 40 % en un mes.

En estos momentos falta saber si los peruanos le otorgarán los tradicionales cien días de gracias. Varios analistas anticipan un Gobierno difícil de manejar porque solo ha ganado por un 3% y en su gabinete los ministros tienen objetivos diferentes como mantener las políticas económicas frente a quienes quieren recursos para fines sociales.