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Casi un ciudadano modelo
Anders Behring Breivik estudió religión y economía y posee una granja que da trabajo a más de 700 personas
BERLÍN. Actualizado: Guardar¿Quién es Anders Behring Breivik, el joven de 32 años, de aspecto corpulento, rubio y de ojos azules, que el viernes se convirtió en el peor asesino en la historia reciente de Noruega? ¿Es realmente un fundamentalista cristiano, un hombre que odia a los musulmanes y un masón, como ha podido descubrir la Policía tras revisar su vivienda familiar en Oslo? ¿O es un fanático militante de la ultraderecha que deseaba matar al primer ministro como venganza? Nadie lo sabe aún, pero las fuerzas de seguridad han esbozado un perfil de quien decidió acabar con la tradicional tranquilidad del país escandinavo y convirtió con su doble acción terrorista el centro de su capital y una pequeña isla cercana en un verdadero infierno que nunca se había visto desde el fin de la II Guerra Mundial
Hace apenas seis días, el hombre que masacró a más de ochenta jóvenes en la isla de Utoya utilizó su cuenta en Twitter para enviar una cita del filósofo y político inglés John Stuart Mills. «Una persona con una creencia iguala la fuerza de 100.000 que solo tengan intereses», escribió. Pero ¿qué clase de creencia profesaba Anders Behring Breivik? Eso aún no se conoce del todo, pero lo que sí se sabe es que a pesar de su apariencia amable y sonrisa amistosa y franca hizo estallar un coche bomba en el centro político de Oslo causando siete muertos. Y poco después, vestido con un uniforme de policía, abría fuego contra una multitud de jóvenes que participaban en un acto político del Partido Laborista y donde esta previsto que interviniera el primer ministro, Jens Stoltenberg.
Un comando especial de la Policía logro detener al asesino, que no opuso resistencia, y según las primeras informaciones, cooperó en el interrogatorio y respondió a las preguntas de los agentes. «Sus simpatías políticas se inclinan hacia la derecha, pero no es militante de ningún grupo extremista», señaló un portavoz de las fuerzas de seguridad. «Es frío como el hielo y llegó simplemente de la nada», añadió.
Hasta el viernes, Anders Behring Breivik era casi un ciudadano modelo de Noruega. Había estudiado religión y economía en la Oslo Commerce School de la capital y se había convertido en exitoso dueño de una empresa agroalimentaria que daba trabajo a más de setecientas personas. Pero el asesino tenía una personalidad oculta que los sabuesos lograron rastrear en la web antiislámica Document.
Entre septiembre de 2009 y octubre de 2010, el múltiple criminal dejó traslucir sus emociones y sentimientos en numerosos mensajes donde expresaba su odio a la sociedad «multikulti» y en especial a la «cultura marxista» que supuestamente defiende el gobernante Partido Laborista. Sus enemigos son los nazis, los marxistas y los islamistas, todos partidarios de una ideología del odio y a los cuales es necesario combatir sin distinción, según se traslucía de su comentario en la Red.
Los investigadores también lograron descubrir sus simpatías por Winston Churchill y por Max Manus, un famoso miembro de la resistencia noruega durante la ocupación nazi en la II Guerra Mundial. Anders Behring Breivik poseía además dos licencias para portar armas, era aficionado a los videojuegos World of Warcraft y Modern Warfare y un amante de la música clásica, de películas bélicas, además de lector asiduo de Kant y de Adam Smith.
El autor de la masacre también tenía un pasado político más que dudoso. Entre 1999 y 2006 militó en el Partido del Progreso, la agrupación xenófoba de Noruega, donde llegó a dirigir a sus juventudes. «Me entristece saber que esta persona fue miembro de nuestro partido», manifestó ayer el presidente de la organización, Siv Jensen. «Nunca fue muy activo, y nos ha costado encontrar a alguien que supiera algo de él», comentó. «Participó en la sede local de Oslo, pero dejó de pagar su cuota de afiliado y se fue en 2006 o 2007».
«Es raro que no se haya suicidado después de cometer la masacre», admitió un portavoz de la Policía al dar a conocer el comportamiento que adoptó el asesino durante los interrogatorios. «Al menos podremos saber cuáles eran sus motivos. En lugar de guardar silencio está colaborando plenamente», añadió.