El nuevo presidente de la Diputación foral de Guipúzcoa, Martín Garitano. :: ARIZMENDI
ESPAÑA

El tertuliano abertzale

Se ha convertido en el dirigente de Bildu con más poder institucional y gestionará 800 millones anuales Martin Garitano Presidente Diputación foral de Gipuzkoa

MADRID. Actualizado: Guardar
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Cuando un periodista especializado en asuntos políticos cruza a la otra orilla y asume responsabilidades de gobierno, suele matizar o dulcificar sus opiniones sobre cuestiones sensibles ante el peso de su nuevo cargo. No es el caso de Martin Garitano (Bergara, 1963) que ha dejado la redacción del periódico Gara para convertirse en presidente de la Diputación foral de Gipuzkoa en representación de Bildu. Garitano mantiene desde su despacho institucional la misma percepción sobre la necesidad de que el País Vasco se independice de España que cuando fue redactor jefe del desaparecido periódico Egin y, más recientemente, subdirector del Gara. «Convocaré un referéndum por la independencia de Euskadi si lo reclama la mayoría de los guipuzcoanos», declaraba sin tapujos el dirigente de Bildu en una reciente entrevista al Diario Vasco.

Martin Garitano saltó el pasado jueves a las páginas de la actualidad nacional, porque nunca antes un dirigente de la izquierda abertzale había gestionado una institución tan compleja como la Diputación foral de Gipuzkoa, que cuenta con un presupuesto anual de más de 800 millones de euros.

En otros momentos de su vida le tocó dilucidar, o ayudar a elegir, otros titulares a todas luces incomprensibles desde una óptica alejada de los postulados de la izquierda abertzale. «Ortega Lara vuelve a la cárcel», se pudo leer en la portada del desaparecido diario Egin, del que Martin Garitano fue redactor jefe, un día después de que el funcionario de prisiones fuera liberado por las Fuerzas de Seguridad del Estado del inhumano secuestro al que fue sometido durante 532 días.

El Garitano político también muestra su desagrado ante ciertas preguntas que los informadores le hacen sistemáticamente ahora, como por ejemplo, por qué no realiza Bildu un posicionamiento más claro respecto a la disolución de ETA y, por lo tanto, al final de la violencia. El diputado general de Guipúzcoa califica de «argumento recurrente y falaz» este planteamiento y se limita a recordar que respecto a la violencia política tienen una «oposición nítida», avalada por el Tribunal Constitucional. Pero la contradicción ronda casi permanentemente el discurso de los miembros de Bildu en lo que a la banda terrorista se refiere. «Lo que no puede ser es que se intente ponernos permanentemente entre la espada y la pared», explicaba.

Garitano, aunque gobierna en minoría y una moción de censura entre PNV-PSOE puede descabalgarle, tendrá la última palabra en importantes proyectos que pueden mejorar la calidad de vida de todos los vecinos de su provincia, y no solo de los 120.000 que votaron a Bildu el pasado 22 de mayo. En cualquier caso, para oponerse o apoyar infraestructuras como el AVE a San Sebastián tendrán que aplicar las «leyes españolas» que el propio Garitano repudiaba en 2002, cuando se impidió un acto de homenaje a dos miembros de ETA que fallecieron en Bilbao mientras transportaban una carga de dinamita. Lo que no cabe duda es de que Martin Garitano, casado y padre de un hijo, es uno de los principales expertos en ETA, tal y como lo ha demostrado en las numerosas tertulias de radio y televisión donde ha participado. Es, además, autor y coautor de diversos libros de temática abertzale, entre el que destaca una biografía sobre el asesinado dirigente de Herri Batasuna Santiago Brouard.

Tal vez esta pericia es la que le permite rebatir nada más y nada menos que a Alfredo Pérez Rubalcaba. El periodista Garitano, en contra de la tesis de Rubalcaba en relación al principio del fin de ETA, sostuvo en un artículo en julio de 2008 que el relevo generacional en la banda terrorista «no se había interrumpido ni un solo instante» en sus 40 años de historia. «ETA sigue ahí, con su práctica armada, su propuesta política y una oferta que algunos creemos sincera.» Hoy, ya desde su despacho, no contempla un posible nuevo atentado a ETA.