MARIA Y CORNELIU MADRU
Con la música a otra parte... hasta Bilbao
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Desde Rumanía a Bilbao llegó el matrimonio Madru. Y aunque llevan más de tres lustros viviendo en la capital vizcaína, no todo han sido mieles. Maria marcó el camino, al ser contratada por la Orquesta Sinfónica de Bilbao en 1982 (es concertino desde hace tres lustros). Año y medio después quiso visitar a su familia y pasar con ella unas vacaciones «de invierno», que luego se convertirían en infierno. Al intentar volver, las autoridades rumanas 'secuestraron' a la violinista y ni siquiera pudo cumplir el contrato. Pasaron cuatro años, ejecución de Ceaucescu incluida, hasta que pudo regresar. Antes había acumulado un buen palmarés y había aparecido como solista en conciertos sinfónicos en Rumanía, Alemania y España. Corneliu, profesor de música y director de coro, logró salir de su país y reencontrarse con Maria. Tampoco fue fácil. Cuando el Gobierno rumano se enteró de que iba a viajar al extranjero, le destituyeron como profesor, después de 25 años dedicado a la enseñanza. «Un profesor que haya solicitado la emigración ¡no podía educar a los alumnos en el espíritu de la sociedad socialista!», exclama Corneliu. Superadas las dificultades, se establecieron con sus dos hijos (uno ingeniero y otro violinista) en España. Corneliu empezó a dar clases en el conservatorio de Ondarroa y después ejerció varios años de profesor de armonía en el Juan Crisóstomo de Arriaga. Es director del coro Irutasun Abesbatza.