Los servicion de rescate recogen el timón de cola de aguas del Atlántico. :: AFP
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La eternidad de tres minutos y medio en picado

Las 228 personas que perecieron en el vuelo Río-París se dieron cuenta de su fatal destino

PARÍS. Actualizado: Guardar
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Tres minutos y medio de caída en picado a cerca de 200 kilómetros por hora de velocidad vertical. Los 216 pasajeros y 12 tripulantes a bordo del Airbus A330 del vuelo de Air France AF447 entre Río de Jainero y París tuvieron tiempo de darse cuenta de su trágico destino. La lectura de las cajas negras, recuperadas a principios de mes en las profundidas del océano Atlántico, reflejan el rápido y eterno desplome del aparato que desapareció de las pantallas de control el 1 de junio de 2009.

La Oficina de Investigación y Análisis (BEA, en sus siglas en francés) publicó ayer los primeros datos oficiales de la secuencia de los hechos concatenados registrados en los minutos previos a la catástrofe. Los primeros análisis de lo ocurrido se esperan en un estudio preliminar previsto a finales de julio, pero las causas del accidente y las recomendaciones de seguridad figurarán en un informe final sin fecha de publicación fijada todavía.

La nota anticipada por la BEA, para salir al paso de filtraciones «parciales y aproximativas», muestra que los pilotos lucharon durante más de cuatro minutos con los mandos del avión para tratar de evitar que se estrellara. También refleja una divergencia en los lectores de velocidad que obligó a los pilotos a tomar decisiones sin tener a su disposición datos correctos del vuelo.

El documento confirma que el comandante no se encontraba en la cabina, pues respetaba su descanso reglamentario, cuando los dos copilotos en el puesto de mando emprendieron un giro para evitar el núcleo de una borrasca atlántica. Al entrar en la zona de turbulencias la tripulación se quedó durante 45 segundos sin información de velocidad coherente, probablemente debido a que las sondas exteriores se helaron por el choque térmico.

Cuando el piloto automático se desconectó, uno de los copilotos trató de estabilizar de forma manual la aeronave, levantó el morro, metió todo gas y alcanzó la altitud máxima de 37.500 pies a partir de un nivel de crucero de 33.000. En ese momento se oye sonar en la cabina la alarma de caída libre. «No tenemos ninguna indicación válida», se escucha exclamar al comandante al poco de regresar a los mandos del aparato. El desplome duró tres minutos y 30 segundos hasta estrellarse con el océano. Tras conocer los datos, Air France publicó un comunicado en el que disculpó a los pilotos y apuntó a «una avería en las sondas de velocidad» como el acontecimiento inicial que provocó la desconexión del piloto automático y la pérdida de los parámetros de vuelo.