Voto reflexivo
El debate suscitado por el 15-M debe dejar paso a la trascendente elección de los representantes municipales y autonómicos
Actualizado: GuardarLa campaña electoral para los comicios locales y autonómicos de mañana ha transcurrido por vericuetos un tanto alejados de lo que contienen las papeletas que los votantes depositarán mañana en las urnas. Si ya la convocatoria electoral venía condicionada por anunciarse como preámbulo de la liza partidaria que socialistas y populares protagonizarán en las generales previstas para 2012, las contradicciones judiciales respecto a la proclamación de las candidaturas de Bildu primero y la notoriedad alcanzada por el llamado Movimiento 15-M después han derivado la atención informativa hacia cuestiones de indudable relevancia, vinculadas al ejercicio de los derechos fundamentales y a la realización efectiva del Estado social de derecho, que tienden a reclamar una toma de postura sobre convicciones más que sobre programas concretos y candidatos próximos. El debate sobre los principios de la democracia, evanescente en cuanto a los postulados esgrimidos esta última semana, ha acabado orillando del todo lo que la confrontación partidaria venía soslayando con anterioridad: qué sistema de bienestar pueden garantizar los ayuntamientos y las comunidades autónomas en condiciones de insuficiencia financiera o, cuando menos, de severos ajustes presupuestarios. La jornada de reflexión en nuestro régimen electoral debería servir para que cada ciudadano recuerde que mañana podrá elegir a los concejales y parlamentarios autonómicos que le representen durante los cuatro próximos años, ni menos ni más. El 22 de mayo constituye una oportunidad trascendente, dado que toda papeleta de voto encarna un determinado dibujo del futuro al que cada elector aspira, conformando el mosaico preciso que definirá el sentir de cada localidad, de cada comunidad autónoma y del país en su conjunto. Pero una democracia consolidada se sustenta también sobre las letras minúsculas con las que los electores expresan sus deseos más inmediatos y muestran sus preferencias sobre las personas que les representarán en las instituciones locales o autonómicas. La reflexión ciudadana de hoy está inevitablemente condicionada por la confrontación de valores e ideales al que invita la 'indignación' del 15-M, pero debe dilucidar sobre cuál de las candidaturas concretas representaría mejor los anhelos y los intereses de cada ciudadano.