Nuestro sitio en la sociedad de la información y del conocimiento
DIRECTOR GERENTE DEL GRUPO ISOLUCIONES Actualizado: GuardarCada uno de nosotros es un miembro más, en una u otra medida, de la llamada sociedad de la información y del conocimiento, una ideología que comporta el uso de las nuevas tecnologías para la creación, distribución, adquisición y manipulación de la información. Es decir, lo que hacen hoy en día nuestros hij@s en gran medida: compartir información en redes sociales, usar Internet para adquirir conocimientos académicos y profesionales, etc., y nosotros en menor medida: usar las bancas electrónicas, buscar noticias en Internet, etc.
El término sociedad de la información fue inculcado principalmente por el sociólogo japonés Yoneji Masuda, a raíz de su obra de 1981 'La sociedad informatizada como sociedad post-industrial'. Sin embargo, el término sociedad del conocimiento fue utilizado por primera vez en 1969 por un autor austríaco de temas de gestión empresarial, Peter Drucker.
Nuestra sociedad ha cambiado en los últimos veinte años, de una forma más pronunciada en los últimos diez, incorporando las nuevas tecnologías en nuestra vida cotidiana, en todos los ámbitos: económico, social, político y educativo.
¿Recuerdan hace quince años a las personas que hablaban con los móviles en la calle? Móviles de considerable tamaño y peso para los cánones actuales. Aún recuerdo los comentarios de los jóvenes y no tan jóvenes, que decían que sería una moda pasajera. ¡y tan pasajera! Menos mal, aún tengo molestias en las muñecas.
Hoy nos paramos en un restaurante romántico, y a los tres minutos de pedirnos nuestra pareja que se case con nosotros, mandamos un mensaje con una fotografía que refleja nuestra felicidad a los quinientos contactos que tenemos en Twitter o Facebook. Posiblemente si algunos de nuestros antepasados más recientes vivieran, dirían que el mundo está loco.
También es cierto lo que dicen algunos gurús de estos temas, que la brecha digital se está ampliando, es decir, que las personas más jóvenes incorporan e integran a su vida las nuevas tecnologías de una forma más rápida que las generaciones que les precedieron. Malo, muy malo, porque estamos creando una sociedad de la información de dos revoluciones.
Es curioso, pero tendrían que ser las corporaciones locales, provinciales, autonómicas y estatales las responsables de potenciar esta tendencia entre la ciudadanía, porque si no, corremos el riesgo de formar parte de la 'segunda división' de los países civilizados y tecnológicos, y eso sería muy perjudicial para nuestra economía.
En este punto es donde entra la seguridad, porque para que una sociedad de la información y del conocimiento sea viable, la información que manejamos y compartimos tiene que estar protegida, los riesgos en la confidencialidad, integridad y disponibilidad de la información tienen que ser mínimos. Esto se consigue con formación, concienciación, capacitación, infraestructuras, tecnologías de seguridad, iniciativas e imaginación, sí, imaginación, porque de la imaginación nace la diferenciación y la innovación.
Poco a poco nos acercamos a ese concepto utópico que aún algunos autores se empeñan en alejar, porque en el mundo globalizado que vivimos, dentro de poco tiempo, a las empresas les dará igual donde estén los trabajadores, en Nueva York, París o Jerez, mientras que estén preparados tecnológicamente para los retos laborales. De hecho, ya les está empezando a dar igual. Esta es la ventaja de Internet, gran propulsor de esta ideología, de soluciones tecnológicas como la computación en nube, donde la información no se encuentra en local, sino en una empresa en un lugar remoto, accesible a través de Internet.
Que sirva esto como un llamamiento para los que toman decisiones, que corren el riesgo de dejarnos en el furgón de cola, que corren el riesgo de perder nuestro sitio en la sociedad de la información y del conocimiento.