Estrecheces autonómicas
Las comunidades deben compartir los objetivos de rigor fiscal del Estado
Actualizado: GuardarLos vicepresidentes segundo y tercero, Salgado y Chaves, presidieron ayer una importante reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera que debía establecer los escenarios de déficit para los próximos años y que también aprobó los planes de reequilibrio económico-financiero de siete comunidades autónomas de régimen general, que ya se ajustan a los objetivos marcados (las restantes, deberán pasar el examen en el futuro inmediato, ya que de otro modo no podrían beneficiarse del endeudamiento previsto para este año). Para 2011 y 2012, el déficit máximo autorizado es del 1,3%, el 1,1% para 2013 y el 1% para 2014. En general, las comunidades se avienen de mala gana a estas restricciones, que se corresponden evidentemente con la exigencia europea de déficit impuesta al Estado español (el 6% del PIB este año), conscientes de que también son Estado y de que resultaría inaceptable comprometer los grandes objetivos generales, en los que España se juega su credibilidad internacional. En el caso de Cataluña, la situación es particularmente delicada por el hecho de que el Gobierno entrante se ha encontrado con un déficit superior al previsto, acumulado irresponsablemente por el anterior 'tripartito'. El ajuste a que se ve obligado el Ejecutivo de Artur Mas es de gran envergadura, y se verá agravado por la negativa de Hacienda a hacer efectivo con urgencia el fondo de competitividad, sobre cuya cuantía y significado hay discrepancias. En cualquier caso, no parece que se materialicen las amenazas de insumisión que ha lanzado veladamente CiU si no se aproximan posiciones. Si la constitucionalización de una armonización fiscal rigurosa parece difícil de lograr, sería conveniente al menos solemnizar los pactos que la LOFCA (Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas) contiene y conciliar mejor la autonomía financiera -que permite modular ciertos impuestos- con el rigor fiscal de un Estado compuesto que debe proyectar una imagen compacta y solvente. Porque los disensos públicos en esta materia tienen un efecto demoledor sobre la solidez de nuestra economía.