El pontífice ofició ayer la misa del Domingo de Ramos ante 40.000 personas. :: EFE
Sociedad

El papa cita a los jóvenes en la Jornada Mundial de Madrid

Benedicto XVI llama a la humanidad a «elevar su corazón» y no conformarse con el «progreso técnico»

CIUDAD DEL VATICANO. Actualizado: Guardar
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El papa Benedicto XVI realizó este domingo un «urgente llamamiento» a la «reconciliación» para que «reine la paz» en Colombia. Lo hizo tras la misa del domingo de Ramos celebrada en la plaza de San Pedro, en el Vaticano, ante más de 40.000 personas en un alocución en la que saludó «con afecto a los peregrinos de lengua española». «Me dirijo ahora en particular a vosotros, queridos jóvenes, para que me acompañéis en la Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Madrid el próximo mes de agosto, bajo el lema: 'Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe'», precisó Benedicto XVI. También llamó a la humanidad a «elevar su corazón» y no conformarse con el «progreso técnico».

«Hoy pienso también en Colombia, donde el próximo Viernes Santo se celebra la jornada de oración por las víctimas de la violencia.

Me uno espiritualmente a esta importante iniciativa», declaró el papa. «Exhorto encarecidamente a los colombianos a participar en ella, al mismo tiempo que pido a Dios por cuantos en esa amada Nación han sido despojados vilmente de su vida y sus haberes», añadió.

«Renuevo mi urgente llamado a la conversión, al arrepentimiento y a la reconciliación». «No más violencia en Colombia, ¡que reine en ella la paz!» agregó.

Por segunda vez consecutiva Benedicto XVI hizo la procesión del Domingo de Ramos hasta la basílica de San Pedro a bordo de su «papamóvil» y no a pie entre la muchedumbre como en años anteriores, mientras cardenales, obispos, sacerdotes y fieles, con ramos de olivo en la mano, recorrían la plaza.

La fiesta del Domingo de Ramos, que abre la Semana Santa para la religión cristiana, conmemora en el cristianismo la entrada de Cristo en Jerusalén, recibido por la muchedumbre. Esta jornada precede, según los Evangelios, a la detención, crucifixión y resurrección de Jesús.

El pontífice también afirmó que «nosotros solos somos demasiado débiles para elevar nuestro corazón hasta la altura de Dios. No somos capaces», agregó.

«Precisamente la soberbia de querer hacerlo solos nos derrumba y nos aleja de Dios. Dios mismo debe elevarnos, y esto es lo que Cristo comenzó en la cruz», estimó el papa.

«Las grandes conquistas de la técnica nos hacen libres y son elementos del progreso de la humanidad sólo si están unidas a estas actitudes; si nuestras manos se hacen inocentes y nuestro corazón puro; si estamos en busca de la verdad, en busca de Dios mismo, y nos dejamos tocar e interpelar por su amor», aseguró.