Efectivos de la Guardia Civil introducen el material encontrado en uno de los zulos hallados en la Sierra de Aralar, en Navarra. :: JESÚS DIGES / EFE
ESPAÑA

Gobierno y PP se echan en cara tener un «doble juego» en la lucha antiterrorista

Rubalcaba pide a los populares que acaben con «el disparate» de los dos discursos y los populares recuerdan las palabras de Eguiguren

MADRID. Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Gobierno y PP se echaron ayer en cara la práctica de un «doble juego» en la política antiterrorista. El vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, acusó a los populares de caer en «el disparate» de tener dos discursos; el constructivo de Federico Trillo en sus reuniones con él y el de dirigentes como Dolores de Cospedal o Jaime Mayor Oreja, que buscan réditos electorales con el desprestigio gubernamental en la lucha contra ETA. La dirección del PP replicó de inmediato y afirmó que para «doble juego» el del PSOE, con dirigentes como el presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, que aboga por legalización de Sortu o la presencia en las elecciones de Bildu.

«Yo no soy tonto». El vicepresidente echó mano de la publicidad de una marca de artículos informáticos para avisar al PP de que su dualidad es evidente pues la dirección del partido opositor reconoce que está informada por el Gobierno de los avances de la lucha antiterrorista y de la estrategia para impedir la presencia del entorno político de ETA en las elecciones, pero al mismo tiempo achacan al Gobierno supuestas componendas con ETA en la pasada tregua y laxitud frente a la izquierda 'abertzale'. «No hay que ser un genio de la comunicación política para saber de qué va esto», comentó Rubalcaba, quien lamentó no poder «ir más allá» en su análisis en aras de preservar el pacto antiterrorista.

El vicepresidente no lo dijo, pero fuentes gubernamentales aclararon que se refería a la estrategia del PP de satisfacer a sus votantes más extremistas con los ataques al Ejecutivo y a la vez contentar a los más moderados con el mantenimiento de la unidad con el Gobierno frente a ETA. Lo que sí dijo Rubalcaba al PP es que «unifique» su mensaje. Reconoció que había dado «algún pellizco de monja» a su interlocutor popular para asuntos de terrorismo, Federico Trillo, pero con escaso éxito a la vista de los acontecimientos.

Trillo, recordaron fuentes gubernamentales, 48 horas después de analizar con Rubalcaba las fórmulas legales para impugnar las listas de Bildu, participaba en una manifestación para exigir al Gobierno que ETA no esté en las elecciones.

El número dos del Ejecutivo no quiso ahondar más en las críticas y reconoció que existe un acuerdo «de fondo» con el PP para evitar que el entorno político de ETA «se cuele» en las elecciones, pero reclamó «ser escrupulosos» con los tiempos del Estado de Derecho. Ahora, dijo, hay que esperar a que las fuerzas de seguridad informen sobre la presencia de personas de la ilegalizada Batasuna en las listas de Bildu; esas investigaciones, prosiguió, se entregarán a la Fiscalía y la Abogacía del Estado para que las estudien y decidan si presentan una demanda ante el Supremo, y si es así, habrá que esperar a que resuelva el alto tribunal.

Silencio leal

El secretario de Política Electoral del PP, José Antonio Bermúdez de Castro, en línea con la secretaria general, Dolores de Cospedal, replicó a Rubalcaba que el Gobierno «en vez de atacar» a su partido «debe mantener un único lenguaje y estrategia» frente a ETA. «El PP -señaló- lleva mucho tiempo guardando silencio por lealtad al acuerdo antiterrorista ante las declaraciones de dirigente como (Jesús) Eguiguren». Bermúdez de Castro aseguró que su partido «no hace ningún doble juego y apoya el Gobierno desde 2008».

Así como el Gobierno tiene su análisis de la estrategia del PP, los populares también creen que el PSOE cuida los extremos de su parroquia. El discurso oficial es el de la unidad antiterrorista, pero Eguiguren y también el 'lehendakari' Patxi López hacen guiños a su electorado más nacionalista con un lenguaje amable con la izquierda 'abertzale'.

Al igual que Rubalcaba, Trillo tampoco quiso profundizar en esa dicotomía. Reconoció ayer el apoyo a la política contra ETA del Ejecutivo y recordó que desde 2008 se han desmantelado «50 comandos», se ultima una ley de víctimas del terrorismo y se ha reformado la ley electoral para evitar que «ETA o cualquier de sus franquicias tenga resquicios legales para poder ir a las elecciones».

La dirección del PP sostiene que su postura es la de Trillo, un planteamiento que no impidió que el jueves distribuyera un argumentario entre sus cargos públicos en el que se expone que «la liberación del etarra Troitiño coincide con las actas de la negociación» entre ETA y los enviados del Gobierno, en alusión a una supuesta concesión que el Gobierno habría ofrecido a los terroristas. La dirección del PP nada más conocerse el argumentario desautorizó su contenido.

Y mientras esto pasa, Mariano Rajoy guarda silencio. Consultado sobre la estrategia antiterrorista del PP calló, aunque después, dijo, «siempre apoya lo que dice» Cospedal.