Editorial

Desafiante paro

Gobierno, empresas y sociedad corren el riesgo de resignarse a convivir con el doble de desempleo que la media europea

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El incremento del paro registrado en los servicios públicos de empleo hasta 4.333.669 personas permite suponer que la próxima EPA podría acercar la cifra de desempleados a los cinco millones. Situada la tasa de paro por encima del 20%, a la sociedad y a la economía española se le plantean dos incógnitas que representan sendos desafíos. La más inmediata es comprobar si de verdad «el mercado laboral está finalizando su ajuste», tal como ayer manifestó el secretario de estado de Seguridad Social, Octavio Granado. La cuestión de fondo es saber de qué modo nuestro país puede dejar de ser la excepción que duplica en desempleo a la media europea. Tanto el tímido aumento de cotizantes -que se quedarían en 6.538 descontada la estacionalidad- como el dato de que se registraran menos parados a medida que avanzaba el mes de marzo puede alentar el pronóstico de un cambio de tendencia. Pero el optimismo del Gobierno se ha visto defraudado tantas veces durante el último año que conviene esperar a los próximos meses para verificar tal supuesto y, sobre todo, para asegurarse que un clima de leve mejoría contribuya a activar la contratación. El impacto de tan alta tasa de paro está siendo atenuado por las coberturas de desempleo, las ayudas sociales instituidas en las últimas décadas y la persistencia de una red familiar solidaria. Uno de los riesgos que corre nuestro país es que se resigne colectivamente, de modo que ni las instituciones ni las empresas ni los propios ciudadanos se sientan impelidos a resolver el problema. Establecida la fórmula de que se precisa una tasa de crecimiento superior al 2% para generar puestos de trabajo de forma sostenida, la responsabilidad sobre la creación de empleo tiende a diluirse entre una recuperación que no llega y una economía a la que se le hace llevadera la situación. La demostración más clara de que seguimos operando en el mismo patrón de desarrollo que entró en crisis hará pronto cuatro años es que una tercera parte del incremento en el paro registrado en marzo se debe a personas que no habían tenido empleo con anterioridad. La reforma laboral no ha logrado romper el círculo viciado; solo cabe esperar que el diálogo social en torno al futuro de la negociación colectiva introduzca estímulos para la contratación indefinida. Aunque «la generación mejor preparada de la historia» requerirá algo más que el aliciente de seis meses de prácticas para contribuir al cambio del modelo productivo español.