Mario Casas se luce durante el rodaje de '3 metros sobre el cielo', la cinta española más taquillera de 2010. :: EL CORREO
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EL CINE ESPAÑOL PIERDE MÚSCULO

Un rodaje es una incierta aventura empresarial que moviliza a cientos de trabajadoresLa debacle de espectadores pone en peligro la estabilidad de un tejido industrial que ya baja costes

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El próximo 31 de enero empezará el rodaje de 'La chispa de la vida', la nueva película de Álex de la Iglesia. Poco se sabe de ella, salvo que se rodará en Madrid y Cartagena, y que un dúo tan dispar como Salma Hayek y José Mota serán las caras visibles. Junto a ellos y al resto del equipo artístico, unos 45 profesionales trabajarán a diario para cumplir con el apretado calendario de un rodaje, que, de media, suele rondar las 6-8 semanas. Todo el vestuario deberá estar listo, los efectos especiales preparados, las localizaciones decididas, los decorados acabados, la iluminación comprobada, las cámaras contratadas, las caravanas, el cátering, los transportistas... Incluso en esta primera fase, el responsable de márketing estará dándole vueltas a la campaña de promoción.

Un engranaje muy complicado que maneja el jefe de producción. De él dependen tanto los trabajadores fijos como los refuerzos para tareas específicas. Explica Josep Amorós, jefe de producción de '3 metros sobre el cielo', que cualquier detalle está estudiado y consensuado. Por ridículo que parezca. «En la película, María Valverde le tira un batido a Mario Casas. Ese batido lo hizo alguien del equipo de decoración, que pensó en el tono, el espesor... Este pequeño detalle moviliza a varias personas».

Según datos del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), una producción media española, con un presupuesto de 4 millones de euros, destinó en 2009 un 11% del presupuesto para contratar al equipo artístico; un 19%, para el personal técnico, y un 32% lo dedicó a otras cuestiones básicas como escenografía, maquinaria, transporte y dietas entre otros, que realizan empresas y especialistas externos al equipo fijo de producción.

Es difícil establecer el número exacto de trabajadores que viven del cine. En una película participan entre 50 y 100 profesionales ajenos al equipo artístico. En 2009, con una producción de 187 películas, se pudieron generar hasta 18.000 contratos temporales. Pero resulta muy difícil generalizar, ya que cada película tiene unas necesidades muy diferentes. En '3MSC' trabajaron más de 200 personas. «Más de 2.000 si se tienen en cuenta los figurantes» indica el jefe de producción del filme más taquillero de 2010. Precisamente la taquilla va a ser el dato que más se le atragante a la industria española. A falta de contabilizar el último trimestre del año pasado, el dato se prevé demoledor: poco más de 30 millones en 2010, frente a los 107 del año anterior. La cuota de pantalla también asusta. «En 2009 fue del 15,9%. Podemos bajar hasta cinco puntos y situarnos alrededor del 10%», asegura Pedro Pérez, presidente de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE). «Es una cifra lamentable. El tejido industrial puede verse amenazado».

De hecho, hace tiempo que esta amenaza se ha materializado para muchas empresas que viven del cine, que están viendo cómo sus ingresos se reducen. «Hasta 2009 vivimos diez años de inflación, en la que los presupuestos crecieron de manera poco justificada, y ahora empieza a haber una cierta retracción», explica Pérez. «Hay gastos difíciles de mover, como el personal técnico, del que no se puede prescindir. Lo que se suele hacer cuando los números no salen es acortar las semanas de rodaje».

De entrecot a bistec

La empresa de cátering 'Cuina catalana' tuvo que bajar el precio de su servicio más de un 10% en 2008, hasta 25-26 euros por persona y día, porque los encargos se iban a pique. El servicio que ofrecen es un 'todo incluido': desayuno, almuerzo de media mañana, comida, y café y bebidas durante todo el día. Tuvieron que cambiar algunos ingredientes para no bajar la calidad de su cocina. Por ejemplo, sustituyeron el entrecot de ternera por el bistec, y los donuts caseros por 'croisanitos'. Así pudieron mantenerse a flote.

No son los únicos que han tenido que apretarse el cinturón. La sastrería Cornejo está trabajando con precios de hace 10 años. «El coste hoy en día está un 20% por debajo del que correspondería al precio actual de la vida», se lamenta Humberto Cornejo, consejero delegado de esta casa de alquiler de trajes con 90 años de historia y grandes producciones en su haber. Y no puede evitar entristecerse al afirmar que si ahora sobreviven es gracias a los encargos del extranjero. «Mientras una producción internacional dedica cerca de un 5% de su presupuesto a vestuario, una nacional apenas llega al 1%. Los figurinistas me cuentan que se está contratando con sueldos de principios de su carrera y, además, empiezan a trabajar más tarde».

Ese es precisamente otro de los inconvenientes: unos plazos de preparación muy ajustados. «Apenas tienen cuatro semanas para documentarse, diseñar, hacer las pruebas y confeccionar los vestidos. Imagínate cómo se trabaja en una producción para la que se han de preparar cientos de trajes», se queja. «Esto merma la calidad del resultado final».

Esta misma situación la vive Óscar del Monte, uno de los directores de Plan 9 FX, una compañía dedicada a los efectos especiales de maquillaje. «Trabajamos de forma artesanal con márgenes muy apretados». Su trabajo empieza después de sacar el molde del rostro de los actores a los que van a caracterizar. En el caso de 'Agnosia', materializaron las visiones de la protagonista, que tenía la percepción visual atrofiada. «Todo el mundo piensa que el resultado se consiguió con tecnología digital, pero lo cierto es que hicimos unas máscaras para que los actores perdieran los rasgos y se les hinchara la cara. Luego la escena se modificó digitalmente, pero se partió de nuestro trabajo». Del Monte señala que su sector, si bien no cuenta con muchos profesionales -«en España seremos menos de 10 empresas dedicadas a esto»-, sí resulta muy competitivo. «Aunque el trabajo en cine ha ido aumentando en estos últimos años, no es constante», lo que les lleva a no poder depender únicamente de esta industria.

La producción televisiva se presenta como una fuente de ingresos de peso para estos profesionales. Raúl Romanillos lleva casi 20 años al frente de la empresa de efectos especiales Efe-x. Con seis Goyas en su haber, asegura que su estabilidad actual depende de la pequeña pantalla. «Durante los 90, prácticamente sólo nos dedicábamos al cine. Pero ahora con eso no llegamos. En España en nuestro campo debe de haber alrededor de 100 profesionales, que para el volumen de trabajo que hay implica una competencia muy grande». Y, admite, tienen que trabajar más para seguir ingresando lo mismo que años atrás.

Un 40% en marketing

Los servicios de posproducción, un sector en el que aproximadamente trabajan 500 personas, tampoco se libran de estas arenas movedizas. Fotofilm Deluxe, el laboratorio que procesa el 70% de la producción española, ha notado cómo en estos últimos años su volumen de trabajo ha ido bajando. El cierre de salas de cine, un 30% en los últimos ocho años, ha sido uno de los problemas «fundamentales» con los que se topan a cuenta, en buena parte, de las copias que dejan de producir.

Quienes cada vez tienen más trabajo son los responsables de márketing. «Es algo tan básico como el rodaje», sentencia Amorós, para quien los americanos son un ejemplo a seguir. «En '3MSC', el 40% del presupuesto lo destinamos a esta partida, pero en los filmes estadounidenses destinan una cantidad similar a la de la producción de la película». 'Premieres' en varias ciudades de España con los protagonistas, publicidad en todas las revistas y medios para el público al que iba dirigido, una fuerte campaña en redes sociales... La cosa les fue muy bien. Sin embargo, este dato no se puede generalizar. El desembolso medio en estas tareas que recoge el ICAA es un 12%, compartido con gastos de explotación y copias.

No sólo tiene que cambiar algo respecto a la distribución del presupuesto. Año a año, el número de producciones españolas sigue aumentando, pero no así el público. «Seguimos haciendo demasiadas películas», critica el presidente de FAPAE. «Para que una cinta se estrene en una sala de cine con las garantías necesarias para competir con las producciones que vienen de fuera, es necesaria una fuerte inversión tanto en materiales como en personal. Y hacemos muchas películas que no cumplen estos mínimos».