Feminismo en los medios de comunicación
Actualizado: GuardarEn pleno siglo XXI, en la era de la información, aparentemente o de manera formal, en las sociedades occidentales las mujeres hemos conseguido tener presencia en lo público. En teoría podemos dedicarnos a la política, la medicina, la docencia, la ingeniería, el deporte. sin embargo, la realidad es otra. Es cierto que las mujeres ahora ya no sólo trabajamos en los hogares, sino que también lo hacemos fuera, eso sí que lo ha asumido el patriarcado, que las mujeres tengamos una doble o triple jornada de trabajo. Sin embargo, las mujeres seguimos ocupando la base de la pirámide en cuanto a posiciones sociales se refiere, mientras que los varones son los que dirigen la banca, la universidad, el gobierno y, cómo no, los medios de comunicación. La programación de televisión es absolutamente sexista, desde los informativos en los que las noticias que priman son aquellas en las que los varones son los protagonistas, exceptuando los sucesos en los que sí aparecemos las mujeres, como víctimas de violencia o asesinadas, mientras casi la mitad de estos informativos están dedicados desde el deporte masculino hasta las teleseries en las que se repiten una y otra vez los clichés que reproducen violencia contra las mujeres, ensalzamiento del amor pasional, mujeres objeto, sumisas madres y amas de casa, ejecutivas agresivas, frías y calculadoras. Por ello, las mujeres debemos priorizar el dirigir nuestros esfuerzos para ocupar el cuarto poder, que son los medios de comunicación, porque tenemos muy claro que hoy por hoy es uno de los medios de socialización más potentes. Sabemos que las mujeres somos minoría en las carreras universitarias de ramas técnicas por lo que la «gran ventana» al mundo que es Internet está monopolizada casi en exclusividad por los varones, ellos dan la forma y llenan los contenidos. Si las mujeres queremos igualdad de presencia, de capacidad de gestión, de visibilidad, etc., debemos estar atentas y denunciar día tras día el lenguaje sexista de los medios de comunicación, las pocas cartas de opinión firmadas por mujeres que se publican en los periódicos, el escandaloso sexismo de las campañas de juguetes de navidad, el perfil de mujeres que se contratan para los medios de comunicación, y cómo no, la paridad necesaria en cualquier mesa de debate en radio o televisión. De lo que no se habla no existe y de lo que se habla mal se tiene mala opinión, ocupemos los medios de comunicación.