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Italia vuelve a jugar con la calculadora
Los 'azzurri' firman un partido horrendo ante Nueva Zelanda, pero una victoria ante Eslovaquia les bastaría para pasar
Actualizado: GuardarNi jugar un 4-4-2, ni colocar a Iaquinta de delantero como él pedía, ni recuperar a Marchisio de su exilio en la media punta. Lippi corrige cada día errores en la 'azzurra', pero la actual campeona del mundo sigue con los cimientos inestables, sin un criterio claro, y resulta imposible construir una estructura sólida. Sólo así se explica que una selección tan débil como Nueva Zelanda le arranque un empate y hasta le asuste con una posible derrota. Porque los 'kiwis' tienen muchas carencias, defienden más por acumulación que por planificación y, sin embargo, no tuvieron demasiados problemas para enfrentarse a los italianos.
Comenzó el partido con estrépito porque a los seis minutos los 'all whites' marcaban en un lanzamiento de falta. Smeltz, goleador de la máxima competición oceánica, cazaba un balón suelto en el área aprovechándose de su posición de fuera de juego y desafiaba a la historia del torneo. Ni siquiera parpadearon los transalpinos, porque lo tomaban como un simple accidente en su camino a la goleada. Respondieron pronto los de Lippi porque atisbaron a un guardameta temeroso en la portería contraria. Montolivo le probó con un disparo lejano que repelió el poste y que Paston sólo siguió con la mirada. Poco después Smith cometía un penalti tan inocente como discutible sobre De Rossi al agarrarle. Iaquinta marcó y lo celebró con sus compañeros como si se tratara del pistoletazo de salida para ganar el Mundial, la oportunidad de demostrar la capacidad de Italia para superar la adversidad. Se equivocaba. El camino era largo y los neozelandeses duros.
Tras el descanso Lippi volvió a intentar enmendar sus errores. En vista de los grandes trayectos que recorrían sus centrocampistas por todo el campo decidió apoyarlos con Camoranesi en la banda y cambiar el estilo de la delantera con el nervio de Di Natale en lugar de la parsimonia de Gilardino. Sin embargo, los 'kiwis' seguían sin ceder un palmo de terreno con su sucesión de obstáculos en la dirección hacia su portería.
Los 'azzurri' percutieron una y otra vez, pero sólo los disparos lejanos de Montolivo y Camoranesi tuvieron algo de peligro ante Paston. Incluso los oceánicos dispusieron de alguna oportunidad para aumentar la sorpresa, pero ni Vicelih ni Wood acertaron con la portería en los dos únicos disparos (además del gol) que efectuaron los neozelandeses en todo el partido. Ni siquiera hubo tensión en los últimos minutos, pues los 'azzurri' se mostraron blandos y poco voluntariosos en contra de su tradición. El empate permite a los italianos conservar la segunda plaza, pero a sólo un paso de lo funesto y lo lastimoso. Ante Eslovaquia, Lippi esperará recuperar la magia de hace tiempo, así que rezará para que Pirlo sea ese mesías y pilar en torno al que estructurarse en el tercer partido.
«No tuvimos suerte»
Tras el partido, Marcelo Lippi reconoció que Italia se encuentra «en una situación complicada, pero no de pánico», y se mostró convencido de alcanzar los octavos, incluso aunque su selección no fuese capaz de derrotar a Eslovaquia. «Debemos ganar, pero si Paraguay se impone a Nueva Zelanda podríamos clasificarnos con tres empates, como el equipo de España'82», recordó el seleccionador 'azzurro'.
Se lamentó de que la vigente campeona «no tuvo mucha suerte», pero también reconoció que su equipo «no hizo grandes cosas» para llevarse los tres puntos. «Nos acercamos al gol, pero no lo suficiente, habida cuenta de nuestro dominio». Aún más molesto se mostró por los errores de la defensa por alto y a balón parado. «Es la segunda vez (después de Paraguay) que nuestros adversarios meten un balón en el área y encajamos un gol», apuntó.