Karzai acepta la dimisión de responables de la Comisión Electoral por fraude
Actualizado: Guardar«El mandato de Azizulá Ludin, director de la Comisión Electoral Independiente, ha concluido y no será prorrogado. El subdirector, Daud Ali Najafi, también ha dimitido de su cargo, lo cual ha sido aceptado». Fue el anuncio oficial por parte del portavoz de la oficina del presidente afgano, Hamid Karzai, del adiós de dos de los personajes más polémicos del país tras el fraude de las elecciones presidenciales del 27 de agosto. Su marcha se produjo en medio de un auténtico clima de guerra dialéctica entre Washington y Kabul, una guerra que ha estallado mientras el país debate la fecha final de sus próximas elecciones parlamentarias y encara una nueva ofensiva de la OTAN contra los bastiones talibanes en Kandahar.
Karzai sigue pagando el precio de su polémica reelección. Al dirigente pastún no le sentó bien la reciente visita de Barack Obama en la que le volvieron a exigir una mayor implicación en la lucha contra la corrupción y sorprendió a todos al afirmar hace unos días que «no hay duda de que hubo un fraude muy generalizado en las elecciones presidenciales y provinciales, pero no lo hicieron los afganos, sino los extranjeros; Peter Galbraith y Philippe Morillon». Karzai apuntó abiertamente al 'número dos' de la misión de Naciones Unidas y al jefe de los observadores europeos durante un discurso dirigido a los trabajadores de los órganos electorales.
Mientras la comunidad internacional digería estas palabras, el Parlamento echaba atrás la propuesta de Karzai de 'afganizar' la Comisión de Quejas, el órgano dependiente de Naciones Unidas que destapó el fraude masivo en los comicios. Regido por cinco expertos, tres internacionales y dos afganos, el presidente pretendía cambiar la ley para colocar a cinco afganos al frente, pero la cámara no aceptó y Karzai explotó asegurando en una reunión privada que se pasaría al bando talibán «si los extranjeros siguen presionándolo», según difundieron diferentes medios americanos.
Peligra la visita a EE UU
La OTAN define la situación de «preocupante» y la Casa Blanca se muestra «frustrada» por las «falsas» acusaciones y debate la conveniencia de mantener el viaje del dirigente afgano a Washington previsto para el próximo 12 de mayo. Los medios locales minimizan la polémica y destacan el punto de vista de las autoridades que aseguran que «no tendrá ningún efecto en las relaciones estratégicas con Estados Unidos y la comunidad internacional».