Iñigo Urkullu intentará recuperar la lehendakaritza para el PNV. / Efe
ELECCIONES AUTONÓMICAS VASCAS

Urkullu, candidato del PNV a lehendakari

La Asamblea Nacional del partido aprueba también las listas para los comicios de 2013

BILBAO Actualizado: Guardar
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El presidente del EBB del PNV, Iñigo Urkullu, ha sido proclamado en Bilbao candidato a lehendakari por la Asamblea Nacional de su partido, un mes y medio después de que el Euskadi Buru Batzar (máximo órgano de dirección) propusiera su nombre por unanimidad. La candidatura del también presidente del PNV, aprobada el pasado 21 de mayo, se ha visto así oficializada, al recibir este jueves el respaldo de la Asamblea Nacional de la formación. El líder jeltzale, que el 15 de enero fue reelegido máximo dirigente del PNV, no permanecerá mucho tiempo en este cargo en caso de que resulte vencedor en la próxima contienda electoral. El partido deberá designar un sustituto, lo que le obligará a reanudar otro proceso interno.

En su primer discurso tras ser designado candidato a lehendakari, pronunciado ante centenares de militantes de su formación, Urkullu ha reclamado "un acto de fe" para "volver a creer en Euskadi, recuperar el tiempo perdido y recobrar una senda que jamás se debió abandonar". Ha asegurado que afronta su candidatura con "ilusión" y que no prometerá "nada que no pueda cumplir", a la vez que ha apostado por el acuerdo para salir de la crisis económica y por la recuperación de los "valores" propios del País Vasco.

Ha citado el valor del trabajo, de la formación, del sacrificio, de la iniciativa empresarial, del ahorro y la solidaridad, y ha asegurado que estos valores "se han quebrado por comportamientos materialistas y por una cultura desaforada de deuda y déficit que ha predicado el Gobierno vasco desde la práctica". En referencia a la crisis económica ha dicho que la situación es "difícil" y que "no es un alivio" la constatación de que Euskadi está en mejor situación que el resto de autonomías, aunque ha resaltado que "ese diferencial obtenido por años de rigor y siembra, se ha dilapidado en el 'trienio negro'", en alusión al Gobierno del PSE-EE apoyado por el PP.

"Somos más pobres, tenemos más paro y menos riqueza; en poco más de tres años hemos retrocedido tres lustros en calidad de vida, pero es una insensatez decir que tenemos fórmulas mágicas para solucionar los problemas; la ciudadanía no merece falsas promesas", ha afirmado. Ha considerado que Euskadi "pide un cambio" y ha opinado que necesita "recuperar la fe en un proyecto que ha funcionado durante treinta años -los que el PNV estuvo al frente del Gobierno vasco- y un proyecto que fue aparcado con indolencia por quienes han preferido mirar hacia abajo en vez de seguir mirando hacia arriba".

"Agredidos, que no agresores"

Sobre su propio partido ha resaltado que se trata de una organización democrática que a lo largo de la historia "ha formado parte de los agredidos, nunca de los agresores" y que "siempre ha estado comprometido con los derechos humanos de todas las personas". Ha asegurado que el PNV tiene un compromiso con quienes creen que esta formación es "el mejor instrumento para la liberación nacional" del País Vasco y con quienes comparten "el proyecto y el espíritu de la construcción de Euskadi en el día a día".

El puzzle electoral al que se enfrentará Urkullu será muy diferente al de 2009, cuando el socialista Patxi López –sustentando en su pacto con los populares vascos- desalojó a Juán José Ibarretxe del Gobierno autonómico y se convirtió en el primer lehendakari no nacionalista de la democracia. La vuelta de la izquierda abertzale –primero, a través de la legalización de Bildu; segundo, a través de Amaiur; y más recientemente, con la legalización de Sortu- condiciona un complicado panorama electoral que podría adelantar los comicios para este próximo otoño tras la ruptura del pacto entre PSE-EE y el PP vasco.