galardones 2011

Los 'kamikazes' que devolvieron la esperanza a Japón

Los 230 técnicos y operarios del Fukushima han sido reconocidos por su 'valeroso y ejemplar comportamiento'

MADRID Actualizado: Guardar
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Aunque escasa, y cada vez más debilitada, ellos fueron la única esperanza que le quedaba a los japoneses después del 11 de marzo, para impedir una nube radiactiva. Se trata de los héroes de Fukushima: 230 técnicos y operarios que, como los antiguos kamikazes, arriesgaron sus vidas para intentar salvar a su país. A diferencia de aquellos pilotos suicidas, que estrellaban sus cazas 'zero' contra los portaaviones estadounidenses en el Pacífico, éstos no combaten a un enemigo de carne y hueso, sino algo mucho peor: la radiación.

Es un duelo desigual. A su rival no lo pueden ver ni tocar, pero saben que está acechándolos en la central nuclear de Fukushima. Al principio había unas 800 personas encargadas de controlar la central, que fue escenario de accidentes mortales y gravísimas explosiones. Pertrechados con trajes especiales y máscaras, 50 de ellos fueron seleccionados para enfriar los reactores cuando el riesgo se hizo tan insostenible que obligó a desalojar al resto.

Como le ocurrió a los 'liquidadores' que se quedaron hasta última hora en Chernóbil, la mayoría de estos héroes kamikazes morirá en un futuro más cercano que lejano por culpa de algún cáncer maligno. Adaptando la particular filosofía del 'buhshido', estos nuevos samuráis se habrán hecho el harakiri para salvar a sus compatriotas de una nueva pesadilla nuclear.

Seis meses más tarde, los 'héroes de Fukushima', han sido galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2011 por su "valeroso y ejemplar comportamiento". Bajo el criterio de que representan los valores más elevados de la condición humana al tratar de evitar con su sacrificio que el desastre nuclear provocado por el tsunami multiplicara sus efectos, han recibido el premio.

La candidatura había sido propuesta por Josep Piqué, presidente de la Fundación Consejo España Japón, y había sido apoyada por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, entre otros.

Los héroes del Fukushima

El grupo conocido como 'Héroes de Fukushima' está formado por 230 técnicos y operarios de la empresa Tokyo Electric Power (TEPCO) que trabajaron en condiciones extremas para evitar una catástrofe nuclear en la central nipona de Fukushima Daiichi. El jurado del galardón Príncipe de Asturias de la Concordia, tuvo en cuenta que este grupo de personas representa los valores más elevados de la condición humana, al tratar de evitar con su sacrificio que el desastre nuclear provocado por el terremoto y el posterior tsunami del pasado 11 de marzo multiplicara sus efectos.

Se conoce como 'Héroes de Fukushima' al grupo de ingenieros, técnicos, bomberos, soldados, policías, voluntarios y jubilados que, pese al riesgo que suponía para sus vidas la exposición a altos niveles de radiación, trabajaron para atenuar los daños producidos en la central nuclear. Conocidos en principio como los '50 de Fukushima', posteriormente el retén se reforzó con 180 personas que trabajaron en turnos de 50 para enfriar los seis reactores de la planta.

Con una plantilla de unos 800 trabajadores activos en la central, sólo los miembros de este grupo trabajaron en turnos rotatorios, en condiciones extremas y poniendo en serio riesgo sus vidas para evitar el recalentamiento, la explosión y la catástrofe nuclear. Ataviados con trajes protectores con escasa movilidad, máscaras, medidores de radiación y, en ocasiones, con bombonas de oxígeno, han sido los únicos seres vivos que han permanecido expuestos a altos niveles de radiactividad.

Fukushima hoy

Aunque las cifras de afectados son todavía inciertas, según la Agencia de Seguridad Nuclear francesa "en una hora la gente que se encontraba cerca de la central de Fukushima había recibido el máximo de radiación permitido para todo un año".

Aún hoy, los trabajadores de TEPCO, la operadora de la central de Fukushima, trabajan a contrarreloj para lograr el estado de 'parada fría' de esa planta en enero de 2012 y estabilizar así los inestables reactores. La agencia de Seguridad Nuclear de Japón elevó al máximo de 7 el nivel del accidente de Fukushima, el mismo que el de Chernóbil en 1986.