reunión en washington

El G-20 vigilará de cerca a siete países para evitar otra crisis

Los ministros de Economía alcanzan un acuerdo para identificar desequilibrios peligrosos en tres áreas: deuda pública y déficit fiscal, ahorro y deuda privada y los desequilibrios externos

WASHINGTON Actualizado: Guardar
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Los países del G-20 han acordado en la cumbre financiera de Washington de este viernes el establecimiento de políticas destinadas a observar de cerca las economías de siete estados como parte de un plan para prevenir un retroceso en la recuperación de la crisis financiera, así como la inestabilidad en esta materia. Estos países son Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido, Alemania, Japón e India. El Fondo Monetario Internacional (FMI) analizará los niveles de deuda, déficit presupuestario y equilibrio comercial. Con estos datos determinará si son correctas las políticas económicas de los distintos países, que no estarán obligados a cumplir con las recomendaciones.

La ministra de Finanzas francesa, Christine Lagarde, cree que el acuerdo supone un "inmenso progreso" en el camino hacia un crecimiento global más equilibrado. Al margen de los siete citados, otros países podrán ser igualmente objeto de estudio si sus estrategias económicas quedan en entredicho. "La red es un poco más estrecha para aquellos países considerados de importancia sistémica", añade la ministra. Este año Francia preside el G-20.

"Nuestro objetivo es fomentar la sostenibilidad externa y garantizar que los miembros del G-20 fomentan el rango completo de las políticas requeridas para reducir los desequilibrios excesivos", han sido las palabras de los responsables financieros de los distintos países miembro, los cuales han emitido un comunicado al término del encuentro. En el texto matizan que "las circunstancias nacionales (...) serán tenidas en cuenta", pero no dan más detalles. Según esta previsión, la economía global está ganando fortaleza, pero hay riesgos que se mantienen activos como la crisis política en Oriente Próximo y Magreb y la grave situación desencadenada en Japón a raíz del terremoto del 11 de marzo.

En los últimos meses China ha sido reacio a la solución del G-20, pero finalmente la ha aceptado de buen grado. Su viceministro de Finanzas, Zhu Guangyao, celebra que el acuerdo "refleja completamente las peticiones de cada país", incluida la reforma "del sistema financiero internacional y el fortalecimiento de la regulación financiera". "Estamos satisfechos con los resultados", ha remachado.

Contra la inflación

Por otra parte, los dignatarios han acordado trabajar en un marco para determinar el uso de los mecanismos de control de las entradas de capital. Se trata de un problema concentrado sobre todo en las potencias emergentes, las cuales ven cómo crece la inflación con la entrada de dinero de países con tipos de interés bajos, como Estados Unidos. El objetivo de estos movimientos es obtener ingresos de manera rápida gracias a la diferencia entre tipos, pero a cambio provoca inestabilidad financiera en el país receptor.

Christian Noyer, miembro del Consejo de Gobernación del Banco Central Europeo, ha revelado que se ha conseguido un "enorme progreso" en este ámbito. "Ya no tenemos dos frentes: uno diciendo que debería haber libertad total y nunca tomar medidas, y otro diciendo que cada país debería tener totales facultades para hacer lo que considere necesario", ha afirmado.

Los dignatarios de economías avanzadas, encabezados por Estados Unidos, argumentan que las potencias emergentes pueden evitar esta circunstancia si permiten que sus divisas se fortalezcan frente al dólar. Concretamente indican que si China diera este paso, se equilibraría el mercado de divisas internacional.