Patrimonio histórico

Los ángeles de la Catedral de Cádiz recuperan el color

Las dos esculturas barrocas del altar mayor del templo gaditano se han sometido a un arduo proceso de restauración

La escultura de uno de los dos ángeles lampareros luce en el altar mayor de la Catedral de Cádiz. Antonio Vazquez

Nuria Agrafojo

La transformación de los ángeles lampareros de la Catedral de Cádiz luce ya con brillantez en el altar mayor del templo. Más de un año después del inicio de los trabajos de restauración, las dos esculturas barrocas que presidían la Seo gaditana han vuelto a su lugar original, recuperando así una estampa nunca vista. Los trabajos realizados por la empresa Ars Nova Restauración ha permitido recuperar la policromía que lucían las figuras en su estado original y que fueron cubiertas de blanco a lo largo de los años.

Un cambio de look que ha propiciado una notable transformación del altar mayor, recuperando brillo y color en detrimento de la austeridad que caracterizaba a esta zona del templo. Un año y medio de trabajo han dedicado los restauradores a recuperar esta pareja de ángeles, sometida a tareas tanto de consolidación como de limpieza, ya que se encontraban en mal estado de conservación.

«Se han llevado a cabo importantes trabajos de eliminación de las numerosas capas de gruesos repintes que presentaban, y que los mostraban blancos queriéndolos hacer parecer marmóreos cuando originalmente estaban policromados. En los trabajos se ha logrado extraer esta policromía original subyacente, siendo, ahora, las que lucen sendas estructuras», ha explicado Fabián Pérez , responsable de la empresa Ars Nova.

Pérez ha puesto de relieve los intentos de los restauradores por datar dos tallas de las que se desconoce su autoría y procedencia, aunque los estudios apuntan a que muchas de las obras de arte que decoran la Catedral proceden de la actual Iglesia de Santa Cruz, siendo trasladadas cuando en 1838 se bendice el nuevo templo catedralicio.

«En el estado de conservación en el que se encontraban las esculturas, al iniciarse los trabajos de restauración, impedían identificar muchos de sus rasgos de estilo, incluso técnicos, que ayudaran a buscar afinidades y similitudes con otras obras y autores. Al respecto, han sido puestas como hipótesis que se trataran de dos de los Ángeles Lampareros que Domenico Giscardi realizara para los retablos del Torreón de la Parroquia de Santa Cruz mediando el siglo XVIII, del que se dicen eran de yeso policromado. Sin embargo, tras los trabajos, no parecen ser de dicho autor, el cual ciertamente tiene una producción destacada tanto en Cádiz como en la misma Iglesia de Santa Cruz (como la Inmaculada del retablo mayor, procedente precisamente de uno de estos retablos del Torreón, o el Cristo Crucificado de su sacristía)», ha apuntado el profesional.

¿Quién es el autor de los ángeles?

Por ello, la empresa ha concluido que tras su restauración, los Ángeles Lampareros parecen acercarse, más bien, al estilo plenamente barroco del siglo XVIII de, por ejemplo, un Pedro Duque Cornejo o, tal vez, más probablemente, a la obra de un autor como Hita del Castillo , con una producción tan amplia dentro de la ciudad de Cádiz. Las similitudes con obras de este autor son amplias, incluso podrían ser puestas en relación con esculturas como la Virgen de los Ángeles de la Iglesia del Rosario, siendo necesario atender también a un estudio de su policromía para ponerlo en una más exacta relación con otras obras y autores.

De otro lado, las gruesas capas de repintes blancos, dispuestos en sucesivas capas, unas sobre otras, no sólo ocultaban sus detalles cromáticos, de policromía y otros aspectos técnicos, como sus ojos de cristal o encarnaduras al pulimento, sino que impedía observar con detalle el modelado de su talla, intensamente embotado por los citados repintes.

Las alteraciones más destacadas de su estado de conservación hacían referencia, precisamente, a los repintes que pretendieron ocultar uno de sus rasgos más netamente barroco como es su exuberante policromía de rocalla, con ramilletes de flores y destacados elementos dorados y con corlas de color carmín y verde.

Una imagen de uno de los dos ángeles lampareros que lucen desde hoy en la Catedral de Cádiz. A. V.

El gusto neoclásico, que abominaba de los excesos decorativos del barroco, de modo singular, del barroco del siglo XVIII , ocultó todos esos elementos bajo unas capas de color que le confirieron a las esculturas el aspecto pétreo que mostraban al iniciarse los trabajos de restauración. Fabián Pérez aseguró al respecto, que de las numerosas capas de repintes identificados (se han podido observar visualmente la superposición de cuatro repintes sobre la policromía original subyacente), sólo el primero de dichos repintes respetó cierto carácter cromático de la escultura, pues redujo la policromía a planos lisos de color dentro de una paleta cromática apastelada (suaves verdes, amarillos blanquecinos, pálidos grises y rosas).

«Este repinte plano es característico del neoclasicismo, pero la gama de color apastelada es aún heredera de una tradición tardobarroca característica del rococó, por lo que se puede imaginar que este primer repinte se produjo en los primeros años de la segunda mitad del siglo XVIII, pues el verdadero impulso neoclásico de finales del siglo, hubiera evitado, también, dichos colores apastelados», subrayó el artista.

Este primer repinte, a juicio de la empresa Ars Nova, no debió producirse en su actual ubicación de la catedral, pues ésta estaría aún en proceso de construcción. Sí que es probable, que los posteriores repintes tendentes a reducir su aspecto al blanco marmóreo, sí fueran aplicados para integrarlos en el aspecto general de la Catedral Nueva inaugurada en 1838 , donde predomina el color blanco de sus columnas marmóreas y de sus cornisas y bóvedas calizas. «Además, cuando se bendice la Catedral de Cádiz, el gusto artístico ya estaba plenamente imbuido de la estética neoclásica que valoraba el aspecto pétreo como un rasgo noble en la obra artística, frente al realismo barroco de la madera policromada; todo ello, parece explicar precisamente este cambio de aspecto en sendos ángeles», explican.

Sin embargo, a pesar de dichos gruesos repintes, se adivinaba bajo ellos, la presencia de relieves decorativos de estilo barroco, lo cual determinó la realización de unas pruebas preliminares, realizadas en marzo de 2017, para observar mediante unas catas, la presencia de dichas policromías subyacentes, se pudo constatar en un alto grado.

Además de la recuperación de la policromía, los trabajos más destacados han sido las referentes a problemas de deterioro material de la madera por ataque de hongos, lo cual ha necesitado de importantes trabajos de consolidación y de injertos de madera para devolver consistencia estructural a las esculturas. Presentaban, igualmente, fisuras y movilidad en algunos de sus elementos ensamblados, como brazos y piernas, entre otras partes, y que han requerido su desmontaje y consolidación eliminando clavos de hierro internos que habían perdido su capacidad de armado estructural en las esculturas. Los trabajos de limpieza de las policromías subyacentes y de reconstrucción para su puesta en valor, han sido, igualmente, trabajos muy destacados realizados durante la restauración.

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