El presidente catalán ya tiene la herramienta legal para la consulta
El Parlament aprueba la ley de consultas con el apoyo de los partidos soberanistas y del PSC, casi el 80% de la Cámara
BARCELONA.Actualizado:El proceso soberanista catalán sigue con paso firme hacia el 9 de noviembre. El Parlamento catalán aprobó ayer por amplia mayoría la ley de consultas, la norma que Artur Mas utilizará como herramienta legal para convocar y celebrar el referéndum sobre la independencia.
Se trata del penúltimo escalón del plan independentista que Artur Mas y Oriol Junqueras pactaron hace dos años. A partir de ahora, a esa hoja de ruta solo le quedan dos hojas, las más trascendentes: la firma del decreto de convocatoria en las próximas «horas o días», y la celebración de la consulta, que aún está en el aire porque Mas no ha confirmado si decidirá sacar las urnas cuando el Gobierno impugne y el Constitucional suspenda la ley y el decreto de convocatoria.
El calificativo de día histórico suele utilizarse con bastante asiduidad, aunque en esta ocasión se aproximó a la realidad, a tenor del interés que el pleno del Parlamento catalán concitó entre la prensa internacional, con más de un centenar de medios acreditados, y sobre todo teniendo en cuenta que la Cámara catalana nunca había sacado adelante una iniciativa legislativa de este tipo. Con el caso escocés como telón de fondo y aprovechando la onda expansiva del referéndum convocado por Edimburgo, el Parlamento catalán envió el mensaje a Madrid y Bruselas de que Cataluña será el próximo territorio que convocará a su ciudadanía a decidir su futuro en las urnas. La Cámara autonómica dio luz verde a la norma estrella de la legislatura, con el 78% de los diputados, en este caso los de los cuatro partidos que impulsan la consulta, CiU, Esquerra, Iniciativa y CUP, además de los del PSC y Joan Ignasi Elena, socialista escindido. Votaron en contra el PP y Ciutadans.
Participación ciudadana
«Es una ley para el 9-N, pero no solo para el 9-N», expresó el diputado de CiU, Josep Rull. La norma nace como base legal para el decreto de convocatoria de la consulta, aunque se ha presentado también como un texto más amplio que sirve para hacer todo tipo de consultas populares y como instrumento de participación ciudadana, premisa en la que los socialistas catalanes fundamentan su apoyo.
Así, la ley faculta a la Generalitat a celebrar consultas sin pedir permiso al Gobierno central. Las votaciones no tienen carácter vinculante y pueden ser de ámbito autonómico o local, y las pueden promover el presidente de la Generalitat, el Parlamento, los municipios, los consejos comarcales, las diputaciones o pueden ser fruto de la iniciativa ciudadana. Según la ley, en la consulta de noviembre podrán votar los mayores de 16 años, los ciudadanos de otros países de la Unión Europea que acrediten un año de residencia en Cataluña y los del resto de países con tres años de residencia legal. La campaña de la consulta empezará el día siguiente de la publicación del decreto de convocatoria en el diario oficial de la Generalitat y terminará el mismo 9 de noviembre.
Los partidos soberanistas defendieron la constitucionalidad de la norma, mientras que el PSC destacó que es una herramienta de participación ciudadana, pero no sirve para el referéndum soberanista porque consultar sobre la independencia no entra en las competencias de la Generalitat.
Para el PP es una «ley inconstitucional» aprobada para celebrar un «referéndum ilegal» que busca «romper España, sacar a los catalanes de España y de Europa», y «dividir» a la sociedad.
CiU, en cambio, cree que dentro de la Constitución y el Estatut hay margen para sacar las urnas al amparo de esta ley. «Ni pediremos permiso ni pediremos perdón. Ningún ejército puede frenar una idea a la que le ha llegado la hora», dijo Rull.