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De izquierda a derecha, A. Muñoz, E. Bendodo, J. Arenas, S. Sáenz de Santamaría, J. M. Moreno, P. Fernández Montes, D. López Gabarro y F. De la Torre. :: ÑITO SALAS
ANDALUCÍA

Sáenz de Santamaría avala la gestión de los alcaldes andaluces a ocho meses de las elecciones

La vicepresidenta del Gobierno preside el Consejo de Alcaldes en Málaga y les pide «pedagogía»: «Nosotros somos especialistas en pagar»

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Existe una tendencia generalizada, casi innata, de abordar las grandes cuestiones políticas con cifras de calado que permitan dar la medida del escenario en el que cada uno se mueve. Ha ocurrido, por ejemplo, con la crisis económica, cuya magnitud ha tratado de definirse en demasiadas ocasiones con indicadores que dejaban fuera de foco una realidad más pequeña y cotidiana pero igualmente importante en esta labor de trabajo en equipo.

Por eso ayer fue turno de los alcaldes, en concreto de los que han asumido, bajo las siglas del PP, las riendas de los los municipios andaluces en épocas de estrecheces. A todos ellos los arengó la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, porque «si España ha recuperado la confianza es porque ellos se han ajustado y han hecho una buena gestión». «Buena gestión en vena», añadía la número 2 del Gobierno de Rajoy, que presidió el Consejo de Alcaldes en una visita fugaz a Málaga por sus compromisos en el Congreso y que estuvo flanqueada por el presidente de los populares andaluces, Juanma Moreno; y por el vicesecretario de política Autonómica y Local del PP, Javier Arenas, quien no tomó la palabra en público aunque con su presencia demostró seguir presente en la cocina de los temas andaluces.

A pesar de su rápida visita, a Sáenz de Santamaría le dio tiempo de sobra para perfilar con sus alcaldes -la reunión convocó a más de un centenar de los 265 del PP que gobiernan en Andalucía- la estrategia de cara a las elecciones municipales de mayo de 2015, un horizonte que aventura «intenso» pero que propuso afrontar con «una gran dosis de pedagogía». Y para eso, la vicepresidenta del Gobierno puso sobre la mesa una apreciable lista de «datos objetivos» que demuestran, a su juicio, «por qué hay gobiernos especialistas en meternos en crisis y por qué hay otros, en cambio, que somos especialistas en solucionarlas y en pagar las cuentas».

Como ejemplo, la vicepresidenta del Gobierno se remontó a la España de 2012, «con una amenaza real de rescate y con deudas en cada ministerio que superaban los 25.000 millones de euros». «Las vacaciones de aquel año fueron de aúpa», admitió Sáenz de Santamaría, quien sin embargo ya tiene más que aprendida su respuesta cuando alguien le pregunta cómo ha ido el descanso de este año: «Ahora contesto que 400 puntos básicos menos de prima de riesgo más tranquila».

Hacer «pedagogía» con datos

En ese listado de datos con los que pretende que los suyos hagan pedagogía no se dejó los 12.293 millones de euros que el Gobierno Central destinó «al pago de proveedores de la Junta de Andalucía, el 62% de ellos correspondientes a facturas de Sanidad»; ni los 1.687 millones liberados para el Fondo de Liquidez Autonómica.

También hubo tiempo para hablar de las reformas que ha impulsado el Gobierno. De las ya aprobadas, y de las que vendrán. Entre las primeras, Sáenz de Santamaría destacó la laboral, que ha conseguido a su juicio «que por primera vez en España se cree empleo independientemente de que se crezca mucho o poco». También de la que afectó al sistema financiero, «del que se decía que era uno de los más fuertes de Europa pero que hubo que rescatar a los tres meses de llegar al Gobierno»; o de otras, en fin, «que han permitido que llevemos cuatro trimestres consecutivos de crecimiento económico».

En la carpeta de deberes, otras tres reformas que están por llegar: la fiscal, que promete «una rebaja de impuestos para 21 millones de contribuyentes»; la del empleo, un capítulo que la vicepresidenta admitió que se ha convertido «en una auténtica obsesión para nosotros, sobre todo en Andalucía», y la de las administraciones públicas, una de la que más rechazo ha provocado entre los grupos de la oposición por los detalles de la Ley de Transparencia. En ese sentido, Sáenz de Santamaría dejó una de las promesas de la jornada: «Nos reuniremos con todos para escuchar sus argumentos». Y a continuación añadió: «Y luego tomaremos las decisiones». Es decir, que se verá.