Pedro Sánchez es contenido en sus juicios,de maneras sosegadas y tranquilas, nunca escatima una sonrisa :: EFE
ESPAÑA

El candidato transversal

Pedro Sánchez Diputado por Madrid

MADRID. Actualizado: Guardar
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La gran diferencia entre Pedro Sánchez (Madrid, 1972) y el que será, a todas luces, su principal rival en el congreso extraordinario que el PSOE celebrará en julio quizá esté en que él siempre ha creído que podía aspirar a lo más, independientemente de que sus más cercanos amigos agitaran la cabeza con incredulidad ante la idea de que él quisiera optar a encabezar una candidatura, bien fuera del Ayuntamiento de Madrid, donde fue concejal entre 2004 y 2009, o la de la Presidencia del Gobierno. Él mismo recordó esta semana que, cuando hace siete meses, empezó a trascender que sopesaba presentarse a las primarias, poca gente le tomó en serio. «Hoy -dijo pocos días antes de confirmar su candidatura- estoy en las quinielas por derecho propio».

A 'Pedro, el guapo', como frívolamente se le ha llamado en las redacciones periodísticas, casi siempre le tocó bailar con la más fea, eufemísticamente hablando. Conoce bien el partido porque durante años trabajó en su 'fontanería' para el secretario de Organización y luego vicesecretario general, José Blanco. Era uno de sus 'cachorros', junto a Óscar López y Antonio Hernando, pero nunca tuvo cargos orgánicos. Ni siquiera después de haberse mojado mucho en la campaña de Alfredo Pérez Rubalcaba para el 38 Congreso. Las cuotas territoriales cuentan y su relación con el líder del PSM, Tomás Gómez, nunca fue buena. Aunque la política acaba haciendo extraños compañeros de viaje.

Profesor universitario

Doctor en Economía y Empresa, a punto estuvo de quedarse sin escaño, lo que habría sido un desastre para sus aspiraciones. Lo logró, tras la debacle de 2011 porque la exministra Cristina Narbona, que sí había pasado el corte, se marchó al Consejo de Seguridad Nuclear y él era el siguiente en la lista.

Durante los meses que en los que se vio fuera de la política, compaginó su cargo como profesor en la Universidad Camilo José Cela, con un contrato en la empresa privada como consultor de proyectos internacionales, a caballo entre Madrid y Bruselas. Pensaba que no podría reengancharse. Paradójicamente, el mismo día en el que se le abrieron las puertas del Parlamento le ofrecieron una promoción laboral. Se decantó por la política.

Sánchez es una gran incógnita para la mayoría de los ciudadanos y de su partido. Tiene bazas a su favor. Llega limpio de polvo y paja y en su boca la palabra «cambio» suena creíble. Sus estrategas sostienen que su perfil moderado lo hace amable al poder institucional y también a las clases medias y que tanto podría recuperar voto socialista como arañar apoyos al PP.