Miembros pro-rusos de una unidad de autodefensa enseñan sus armas, ayer, en la capital de Crimea, Simferopol. :: VASILY FEDOSENKO / REUTERS
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Rusia comienza un tímido diálogo con Ucrania con todo 'ganado'

Los enviados militares de la OSCE son ahuyentados a tiros en el norte de Crimea cuando intentaban desplegar a sus observadores

SIMFERÓPOL. Actualizado: Guardar
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Para no dar imagen de cerrazón, el viceministro de Exteriores ruso, Grigori Karasin, se reunió ayer en Moscú con el embajador ucraniano en Rusia, Vladímir Yélchenko, en un aparente intento de entablar con Kiev las conversaciones que Occidente exige a Rusia. Sin embargo, sobre el terreno la realidad no es en absoluto dialogante. A Crimea siguen llegando tropas rusas por más que el Kremlin asegure que se trata de 'grupos de autodefensa' crimeanos. Los primeros contactos entre Rusia y Ucrania tras el derrocamiento de Víctor Yanukóvich no parece que ayer arrojasen ningún resultado. El servicio de prensa del Ministerio de Exteriores ruso se limitó a informar en una escueta nota que Karasin y Yélchenko «hablaron de las relaciones bilaterales».

El problema que impide un verdadero diálogo entre los dos países es que el Kremlin considera a Yanukóvich el único presidente legítimo de Ucrania y no a las nuevas autoridades de Kiev. Ayer lo repitió el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, al señalar que «el así llamado Gobierno interino de Ucrania no actúa por su propia voluntad. Depende, lamentablemente, de radicales nacionalistas que tomaron el poder mediante una insurrección armada».

El aplauso de Moscú al referéndum que los autoproclamados dirigentes de Crimea se disponen a celebrar el día 16 para la incorporación de la península a Rusia mantiene también las relaciones entre los dos países eslavos al rojo vivo. Kiev ha pedido que la consulta popular en Crimea esté supervisada por observadores internacionales. Sin embargo, a juzgar por los problemas que están teniendo los observadores de la OSCE para desplegarse en Crimea, no parece probable que los separatistas prorrusos que la gobiernan vayan a permitir que representantes de la comunidad internacional se entrometan en sus planes.

Los enviados militares de la OSCE fueron ahuyentados ayer nada menos que a tiros en Armiansk, al norte de Crimea, cuando trataban de penetrar en la península procedentes de la ciudad ucraniana de Jersón. Su misión consiste en verificar si los cuarteles ucranianos en Crimea están rodeados por tropas rusas, pero, hasta ahora, los llamados 'grupos de autodefensa' locales no les han dejado trabajar. Primero bloqueando sus vehículos, después con amenazas y ahora con disparos disuasivos.

No obstante, el elemento más grave en las relaciones entre Kiev y Moscú lo constituye la acción de las tropas rusas en Crimea, no sólo las pertenecientes a la Flota del Mar Negro, sino las enviadas desde Rusia en los últimos días. El presidente Vladímir Putin y Lavrov insisten en que son combatientes crimeanos que nada tienen que ver con Rusia. Resulta difícil creer tales palabras cuando esos 'guerreros' llevan uniformes, armamento y vehículos blindados rusos. Son a todas luces tropas procedentes de Rusia, pero sin ningún distintivo.

Los guardafronteras ucranianos informaron ayer de la entrada de más efectivos y material militar desde Rusia a través del estrecho de Kerch. Llegan a bordo de barcos de la Flota del Mar Negro. Por su parte, los destacamentos de 'autodefensa' a las órdenes del autoproclamado jefe del Gobierno de la península, Serguéi Aksiónov, están intensificando los asaltos a instalaciones militares ucranianas. Ayer además abrieron fuego contra un avión militar ucraniano de las tropas guardafronteras.

Estas unidades de partisanos participaron en el centro de Simferópol en una ceremonia de jura de bandera presidida por Aksiónov. «Hoy presenciamos un acontecimiento histórico, la formación de las Fuerzas Armadas de Crimea», dijo Aksiónov ante los micrófonos. Esta escenificación forma parte de la campaña de cara al referéndum.

La propaganda incluye también promesas de mejoras en el ámbito social. El presidente del Parlamento de Crimea, Vladímir Konstantínov, afirmó que «las ventajas y sueldos que tendrán aquí los funcionarios públicos (...) se equipararán con los estándares rusos. Rusia nos lo ha garantizado. La verdad, es más de lo que esperábamos». Claro, puntualizó Konstantínov, para ello el resultado de la consulta debe ser positivo a la reunificación con Rusia.

Konstantínov acababa de regresar de Moscú, en donde el viernes fue recibido por los presidentes de las dos Cámaras del Parlamento ruso, Valentina Matviyenko y Serguéi Narishkin. Éste calificó de «histórica» la decisión de la Asamblea Legislativa crimeana de organizar un referéndum para la incorporación a Rusia y aseguró que, si el resultado de la votación es positivo, Moscú lo apoyará. Konstantínov calculó ayer que el traspaso de Crimea a la jurisdicción rusa podría estar ultimado antes de finales de marzo.