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Los pesos pesados de los socialistas acuden a Cataluña al rescate del PSC
Susana Díaz reivindica en Hospitalet una España federal como solución al choque de trenes de «separatistas» y «separadores»
Actualizado: GuardarEl PSOE arrancó ayer en Hospitalet, corazón del área metropolitana de Barcelona y donde el socialismo catalán mantiene su principal granero de votos, la operación rescate del PSC. Consciente de la importancia que del socialismo catalán para recuperar la Moncloa (nunca ha ganado unas generales sin ser la fuerza más votada en Cataluña), la dirección del PSOE ha diseñado un plan para aumentar la presencia de sus dirigentes en la comunidad.
No tan rimbombante como el desembarco que Mariano Rajoy y cuatro de sus ministros hicieron la semana pasada en Barcelona, lo que causó malestar en el nacionalismo catalán, pero altos dirigentes nacionales, como Elena Valenciano, Ramón Jáuregui, Patxi López, Trinidad Jiménez o Eduardo Madina, se irán dejando ver de manera paulatina, poco a poco y mitin a mitin, como hizo Alfredo Pérez Rubalcaba hace poco menos de un mes.
El PSC atraviesa el momento más delicado desde su creación, en 1978, ya que por primera vez corre el riesgo de romperse. La apuesta del primer secretario, Pere Navarro, de no secundar la hoja de ruta soberanista que impulsan CiU y ERC le ha reconciliado con el PSOE, pero ha abierto una grieta interna que puede acabar en escisión de los catalanistas, que no quieren desmarcarse del proceso hacia el referéndum.
Navarro, que lleva casi dos años al frente del PSC, recibió ayer el apoyo de la presidenta andaluza, Susana Díaz, que alabó su política contraria al desafío independentista. La dirigente sevillana, uno de los pesos pesados del socialismo español, arropó a Navarro en el Bajo Llobregat, la zona donde el socialismo catalán conserva parte de la gran fuerza municipal que tuvo en el pasado y donde el PSC se propone mantener las naves con un discurso contrario al soberanismo.
Extranjeros en casa
Díaz cerró heridas y «malentendidos» por la consulta con el PSC, alabó el «coraje» del «incomprendido» Navarro, le arropó en un momento en que el dirigente catalán está en pleno pulso con los sectores más nacionalistas del partido y dirigió su discurso al votante progresista catalán de origen andaluz o extremeño que recela del proceso soberanista por las consecuencias sentimentales que puede acarrear. «Que no nos separen, que no nos hagan elegir identidad», afirmó la presidenta de la Junta. Su reflexión apeló directamente al arraigo de unos y otros, en una zona de Cataluña donde la ciudadanía oscila entre los que se sienten catalanes y españoles al mismo nivel o uno de los dos más que el otro, pero sin excluir al segundo. En caso de independencia, «¿qué les diremos a los catalanes de padres que vinieron de fuera? ¿Qué son hijos de extranjeros?», preguntó.
La dirigente andaluza cargó además contra los independentistas, pero lo hizo con la misma energía contra el PP. A su juicio, Cataluña se dirige a un «choque de trenes» y está al borde del «precipicio» por culpa de los «separatistas» que la quieren llevar a la «soledad» y los «separadores centralistas» que quieren «enfrentar» a Cataluña con el resto de España.
En el caladero de la Cataluña castellanohablante, el PSC se disputa la tarta de votos antisoberanistas con el PP y con Ciutadans. Por ello, Susana Díaz, que esta mañana se entrevistará con Artur Mas y al mediodía participará en el foro empresarial Barcelona Tribuna, marcó distancias con los populares y defendiendo una reforma de la Carta Magna que permita a Cataluña y el resto de España «seguir viviendo juntos». Hace falta, aseguró, un modelo federal, que reconozca y respete las «singularidades» territoriales.