La dimisión de tres ministros por corrupción lleva contra las cuerdas a Erdogan
Acusan a la justicia turca, que investiga irregularidades urbanísticas y financieras, de tratar de hundir al Ejecutivo
ESTAMBUL.Actualizado:El escándalo de corrupción urbanística y financiera, el mayor que ha vivido Turquía en las últimas décadas, desembó ayer en la dimisión de tres ministros y pone contra las cuerdas al jefe del Gobierno, Recep Tayyip Erdogan, que incluso ha sido invitado a dimitir desde sus propias filas.
A primera hora de la mañana anunciaron su dimisión Zafer Çaglayan, titular de Economía, y Muammer Güler, de Interior, denunciando la investigación judicial como «una maquinación sucia» con el objetivo de hundir el Ejecutivo. Poco más tarde dimitió Erdogan Bayraktar, ministro de Medio Ambiente y Urbanismo, pero señalando mediante una llamada a la cadena NTV que la mayor parte de los proyectos urbanísticos bajo sospecha habían sido aprobados por el propio primer ministro. «Es mi convicción que para tranquilizar nuestro país, el primer ministro también debería dimitir», recalcó Bayraktar. Denunció que él y sus colegas habían recibido textos ya redactados para anunciar su dimisión y tranquilizar así al jefe del Gobierno. Mientras que Güler y Çaglayan únicamente dejaron su cargo, Bayraktar también dimitió de su escaño del Parlamento.
Horas más tarde, el histórico dirigente del AKP, Idris Naim Sahin, ministro de Interior hasta ser reemplazado por Güler en enero pasado, anunció que devolvía su acta del partido que ayudó a fundar en 2001. «Fundar mi partido era fácil, abandonarlo es una decisión dura y triste», dijo Sahin, en declaraciones recogidas por CNNTürk. Su nombre no había sido asociado hasta ahora al escándalo, mientras que Kaan Çaglayan y Baris Güler, hijos del titular de Economía e Interior, respectivamente, ingresaron en prisión preventiva el sábado, y Abdullah Oguz Bayraktar, hijo del ya exministro de Urbanismo, está en libertad con cargos.
En un largo discurso ante los presidentes provinciales reunidos en Ankara, Erdogan insistió ayer, una vez más, en que la investigación judicial es «un ataque, no ya al AKP, sino a toda la nación, un complot obvio, una maquinación». Asemejó la investigación judicial a las protestas populares de Gezi el verano pasado, que calificó de «evidente traición». «Es una conspiración internacional», abundó, señalando como motivos el deseo del «lobby financiero» de subir los intereses, y la envidia provocada por la prevista construcción del tercer aeropuerto más grande del mundo en Estambul.Erdogan denunció que «los 9 días de investigación judicial han causado daños de 20.000 millones de dólares a las empresas turcas», al caer la Bolsa, y 1.625 millones al banco público Halkbank, cuyo director está entre las 24 personas en prisión preventiva.
Halkbank formaba parte hasta el verano de un esquema financiero que permitía comprar petróleo y gas de Irán y pagar en oro, evitando así las sanciones impuestas por Estados Unidos a las transacciones con la República Islámica. Erdogan prometió luchar contra «las bandas que operan en Turquía bajo el manto de la religión», en obvia referencia al movimiento del predicador exiliado Fethullah Gülen, cuyos seguidores son numerosos en la judicatura. «No permitiremos que se establezca un Estado paralelo en el Estado», prometió, en referencia a la bien estructurada red 'gülenista', que hasta este verano había respaldado las posiciones del AKP y probablemente fue un importante factor de ayudarle para ganar las elecciones.
La guerra parece lejos de haber concluido. Ayer, la Fiscalía confirmó que investiga también un sistema de supuestas corruptelas en la empresa pública de ferrocarriles, aunque aún no ha llamado a declarar a nadie.