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La Generalitat acusa al PP de querer «liquidar» a Cataluña
La celebración del simposio eleva la tensión política a niveles nunca vistos entre soberanistas y constitucionalistas
BARCELONA. Actualizado: GuardarEl ambiente está irrespirable en Cataluña. No solo porque los niveles de contaminación se hayan elevado en los últimos días a cotas tóxicas en Barcelona, sino también porque la tensión política ha disparado el enfrentamiento entre las fuerzas soberanistas y las constitucionalistas.
En el fondo de la polémica está el proceso independentista, que entra en su fase decisiva, con la vista puesta en el final de año, cuando CiU y ERC anunciarán la fecha y la pregunta de la consulta. Pero la chispa para la escalada verbal ha estado en el simposio 'España contra Cataluña'. Un congreso de historia organizado por una entidad dependiente de la Generalitat, y cuyo contenido -sesgado y tendente a la hispanofobia para unos y objetivo para otros- ha encendido los ánimos y ha crispado las ya de por sí delicadas relaciones entre el Gobierno catalán y el Ejecutivo central.
El consejero de la Presidencia de la Generalitat, Francesc Homs, defendió ayer una vez más la celebración del simposio, un acto que, a su juicio, es «académico». Aunque a nadie escapa la oportunidad política del evento, que abona la teoría de la confrontación y el desagravio, buscando justificación al conflicto, en pleno distanciamiento entre Cataluña y el resto de España por la pretensión de la Generalitat de convocar una consulta y la negativa del Gobierno central a autorizarla.
Homs, de marcado perfil independentista, elevó un decibelio más si cabe el tono y acusó a populares y también a Ciutadans de querer «liquidar» a Cataluña con su «visión imperialista» de España. Ambas formaciones piden junto a UPyD la suspensión del congreso y lo han denunciado ante la Fiscalía porque creen que incita al odio entre españoles. Para Homs, un ejemplo de esta mirada de la realidad se encuentra en la llamada 'ley Wert' y la intención del ministro de Educación de «españolizar a los niños catalanes».
La réplica al portavoz de Mas y a la idoneidad del simposio la dio el titular de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, quien culpó a los organizadores del certamen de manipular los sentimientos y tergiversarlos, y de buscar el enfrentamiento entre españoles. El ministro afirmó que siente una «profunda tristeza» por el hecho de que algún ciudadano catalán «pueda creerse las mentiras» de la convención de historiadores. Desde el PP, Alicia Sánchez-Camacho anunció además que organizará en enero o febrero un foro paralelo, el de la «verdad», frente al que empieza hoy, que definió como el del «odio» y la «división».
El grupo parlamentario del PP tenía previsto presentar una proposición de ley en el Congreso y el Senado en la que rechazaba y condenaba el simposio. «Estas jornadas carecen de rigor histórico, están basadas en falsedades, y no se puede permitir que se ofenda la imagen de España y de los españoles basándose en mentiras», expresó.
Críticas de Esquerra
Homs defendió en sede parlamentaria su celebración, aunque se quedó casi solo, porque si bien únicamente PP y Ciutadans reclamaron la suspensión, el resto de formaciones, salvo CiU, criticaron el título: 'España contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014)'. Ni siquiera Esquerra Republicana de Catalunya, que da su apoyo desde fuera a la Generalitat y se considera depositaria de las esencias independentistas, aplaudió el encabezamiento del congreso de historiadores ya que a su entender tendría que haber sido 'El Estado español contra Cataluña' para que quede claro que son las instituciones del Estado y no los pueblos y ciudadanos de España las que han protagonizado la supuesta represión política, económica y cultural.
Incluso el número dos de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, evitó el respaldo al polémico enunciado. «No soy historiador, no entro en ello». Iniciativa, mientras, encontró que el título da pábulo a las críticas contra Cataluña y da 'carnaza' al PP y Ciutadans, en tanto que los socialistas catalanes consideraron que el contenido del evento adolece de pluralidad, ya que la gran mayoría de académicos son catalanes.