ESPAÑA

Estados Unidos consideraba a España poco fiable por el Gobierno de Zapatero

El embajador en Madrid afirma que cuando accedió al cargo percibió en Washington recelos hacia Madrid

MADRID. Actualizado: Guardar
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Las altas esferas de Washington consideraban que España con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero era un aliado poco fiable; al menos, así se pensaba en los círculos del poder norteamericano hasta hace tres años y medio. A pocos días de abandonar su cargo, el embajador de Estados Unidos en Madrid, Alan D. Solomont, explicó ayer que al ser informado de la intención del presidente Barack Obama de proponerle al Senado para dirigir la legación diplomática inició una serie de consultas con el objetivo de conocer la imagen de España en su país. Y una opinión muy común con la que se encontró fue que «realmente no era un socio tan de fiar». La posición, explicó, venía motivada por «una especie de residuo de decepción o contrariedad por la historia». Un punto de vista que tras estos años ha podido comprobar que no se corresponde con la realidad, resaltó el embajador.

Según expuso ayer en un encuentro organizado por la Casa de América y el Real Instituto Elcano, el embajador se lleva de Madrid una visión muy diferente a la que le describieron en su país por aquel entonces. «He comprobado que España es uno de nuestros socios más fuertes», dijo. El diplomático resaltó que a lo largo del periodo que ha permanecido en la capital ha trabajado codo con codo con dos gobiernos distintos y que ambos han mostrado siempre una absoluta disposición de colaboración con Estados Unidos en todos los ámbitos de la política.

Como prueba de la buena sintonía existente, Solomont mencionó la postura común frente a Irán, el acuerdo para albergar en la base gaditana de Rota cuatro cruceros de la armada estadounidense que formarán parte del escudo antimisiles o la estrecha colaboración en materia antiterrorista y delincuencia internaciones. Posiciones y acciones conjuntas que, explicó, son fruto de que los dos países comparten «intereses muy alineados, sobre todo en las cuestiones más importantes del día a día».

Solomont aseguró que tras abandonar su actual cargo y regresar a su país dedicará su esfuerzo a explicar la fiabilidad que el Gobierno de Madrid ofrece como aliado. «Una vez que regresemos a Estados Unidos tanto yo como mi mujer nos convertiremos en los mejores embajadores de la Marca España», se comprometió el diplomático.

Serio deterioro

Los recelos de Washigton hacia la España gobernada por el socialista Zapatero fueron evidentes. Solomont aterrizó en Madrid en 2009, en la segunda legislatura de Zapatero. Desde la llegada de los socialistas a la Moncloa en 2004 las relaciones con la Administración Bush sufrieron un serio deterioro. El primero y principal motivo de desencuentro fue la súbita retirada de las tropas españolas de Irak, una decisión que causó un hondo malestar en Washington y que motivó una privada aunque enérgica protesta del Departamento de Estado ante el Gobierno español.

El segundo golpe en la antaño estrecha alianza entre Bush y Aznar, que quedó inmortalizada en la foto de las Azores, fue la venta de armamento a la Venezuela de Hugo Chávez. El Pentágono vetó el suministro de material bélico con componentes estadounidenses a Caracas, lo que no impidió que el Gobierno socialista siguiera adelante con un millonario contrato que en los últimos años ha convertido a Venezuela en el principal sostén de la industria militar española.

Aunque en los escalones inferiores los contactos entre España y Estados Unidos nunca han dejado de ser fluidos, al más alto nivel Washington respondió a lo que consideró una reiterada falta de lealtad por parte de uno de sus principales aliados europeo. Rodríguez Zapatero nunca fue invitado a la Casa Blanca en sus más de siete años de mandato, ni por Bush primero ni por Obama después. El líder socialista tuvo que conformarse con breves y formales intercambios de saludos en encuentros internacionales y una convocatoria descafeinada para asistir junto al actual mandatario estadounidense al tradicional Desayuno de Oración Nacional, que se celebra en Washington cada primera semana de febrero.

Se suponía que el regreso al poder del PP podría recomponer los lazos rotos pero lo cierto es que tras superar el año y medio de mandato Mariano Rajoy aún se mantiene a la espera de que Obama le dé fecha para recibirle en el Despacho Oval. Una cita que, según insiste Solomont, no tardará en concretarse.