Defensa advierte del riesgo para España de los «yihadistas retornados»
El juez Grande-Marlaska reclama a Interior que aumente «las medidas de precaución» tras los últimos ataques de Londres y París
MADRID. Actualizado: GuardarEl Ministerio de Defensa lo ha puesto negro sobre blanco por primera vez en un informe público, pero desde hace meses los servicios antiterroristas de la Policía y la Guardia Civil lo vienen advirtiendo en sus memorandos confidenciales: el principal riesgo actual para España de vivir un atentado viene de los llamados «lobos solitarios», los islamistas que actúan de forma independiente inspirados por la doctrina de Al-Qaida, pero sin contactos con estructura alguna y sin órdenes directas. Dentro de este grupo, preocupa particularmente a los servicios de información de las fuerzas de seguridad y al CNI la figura de lo que los informes de Defensa denominan «yihadistas retornados», ciudadanos españoles o extranjeros residentes y aparentemente integrados desde hace años en España que, tras su paso temporal por escenarios bélicos, deciden volver a su casa para llevar a cabo su particular 'guerra santa', que, aunque con medios modestos, puede ser letal.
Los recientes atentados de Boston, perpetrados por inmigrantes chechenos residentes en el país aunque con viajes a zonas de conflicto; el asesinato de la pasada semana de un soldado en Londres, por parte de un residente legal en el Reino Unido que ya había sido detenido en Kenia por sus contactos islamistas; y el misterioso ataque a otro militar en París han hecho aumentar las alertas en España, pero lo cierto es que los especialistas antiterroristas viene advirtiendo de este riesgo desde finales del pasado abril.
Un informe del Instituto Español de Estudios Estratégicos del Ministerio de Defensa ya ponía el acento en esta amenaza. Ese «documento marco», titulado 'La primavera árabe, caldo de cultivo para el yihadismo' y firmado por uno de los analistas antiterroristas de la Guardia Civil, Francisco Trujillo Fernández, advertía del «riesgo de los retornados». Unos activistas «con una instrucción militar en armas y explosivos que a la postre les haría determinantes para la implementación de redes operativas» en diferentes países europeos, según el estudio.
El informe reconoce que Al-Qaida sigue con la idea maximalista de hacerse con el poder en todo el Oriente Próximo, «pero, entretanto, podría aprovecharse del inmenso caudal humano atesorado a lo largo de estos dos últimos años (tras la primavera árabe) que procede de determinados países europeos, entre ellos España».
Tres fallecidos
Defensa se muestra preocupada por el hecho de que tres ceutíes tuvieran en mayo de 2012 la capacidad y los contactos para integrarse en las milicias que combaten en Siria a las tropas de Bashar Al-Assad y que, supuestamente, están integradas por numerosos elementos próximos a Al-Qaida. El informe hace hincapié en que los tres, Rachid Wahbi, Mustafa Mohamed Layachi y Mustafa Mohamed, murieron en suelo sirio y que el primero de ellos se inmoló en un atentado suicida. «Se ha evidenciado que estos sujetos debieron haber contado con una estructura de apoyo que les permitiera acceder a zonas seguras como paso previo para una formación paramilitar y el subsiguiente paso a la acción», explica el estudio.
Para los analistas de la Guardia Civil, es especialmente inquietante que la muerte de Rachid Wahbi fuera anunciada con un vídeo por Al Manarah Al Baidah, una conocida plataforma yihadista de la Jabhat al Nusrah, una organización que en realidad «actúa como filial de Al-Qaida en Irak en territorio sirio». La conclusión del informe es que es evidente que el activista ceutí contactó desde España con una infraestructura terrorista de alto nivel.
En un sentido muy similar se manifestó ayer el presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Fernando Grande-Marlaska, quien pidió desde Ceuta al Ministerio del Interior que aumente las medidas de «precaución» después de los ataques de París y Londres, tras los que vio la sombra de estos «lobos solitarios» que tanto temen los servicios antiterroristas españoles.