El presidente italiano, Giorgio Napolitano, pasa revista a la guardia de honor del Palacio de Quirinal, en Roma. :: MASSIMO PERCOSSI / EFE
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Napolitano busca en tiempo récord un primer ministro de consenso para Italia

El presidente agota en un solo día las consultas para formar un Gobierno de unidad y baraja los nombres de Amato, Letta y Renzi

ROMA. Actualizado: Guardar
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La excepcional reelección de Giorgio Napolitano como presidente de la República italiana en un bloqueo total de la situación política ha reactivado de inmediato los intentos para formar por fin un nuevo Gobierno, a casi dos meses de las elecciones. Reforzado por su ultimátum a los dos grandes partidos, el PDL de Silvio Berlusconi y el Partido Demócrata (PD), para que se pongan de acuerdo de una vez en un Ejecutivo de consenso, el jefe de Estado trató ayer de dar un acelerón. En un solo día ventiló las consultas a todas las formaciones, un trámite que suele durar tres días, de modo que anoche ultimaba el nombre del nuevo primer ministro. De ese modo podría someterse a la votación de confianza de las dos cámaras esta misma semana.

El nombre más citado ayer era el del exsocialista Giuliano Amato, primer ministro en 1992 y 2000, en momentos de grave emergencia tanto política como económica, sobre todo la primera vez. Tiene por tanto experiencia, es el clásico político italiano superviviente que hila muy fino -le llaman 'Dottor Sotile, sutil- y es el candidato preferido por Napolitano. El problema es que con la gran aversión de la opinión pública a la vieja clase política, la 'casta', él es un insigne representante con su célebre pensión de 31.000 euros.

Por eso también circulaban los nombres del vicesecretario del PD, Enrico Letta, de 46 años y muy joven para los cánones italianos y, superándole en eso, el alcalde de Florencia, Matteo Renzi, de 38. Ha sido la gran revelación de la política italiana y disputó a Pierluigi Bersani la candidatura a las elecciones en unas primarias muy reñidas. No obstante el PD, primer partido en los comicios aunque sin mayoría en el Senado, no propuso a ninguno de ellos, ni a nadie. Aún sonado por su grave crisis interna, que le ha impedido concluir nada estos dos meses -ni formar un Ejecutivo, ni imponer un presidente de la República- y ha llevado a la dimisión de su líder, Pierluigi Bersani, ayer simplemente firmó un cheque en blanco a Napolitano. La dirección del partido aprobó apoyar lo que haga y no se hable más. En medio de agudas tensiones no se arriesgaron a lanzar un candidato que les divida aún más, porque se habla de escisiones.

Letta, y sobre todo Renzi, no sólo suenan porque son aspirantes impulsados por corrientes internas del PD para fastidiar a sus colegas, sino también porque desde la oposición no les pondrían pegas. Berlusconi en esto se está moviendo con su astucia habitual: no desea quemarse directamente en un Ejecutivo de futuro incierto, pero espera que lo haga el PD y por eso le empuja al escaparate. Además Renzi es el enemigo que más teme, y así se desgasta él también. Es agresivo, ambicioso, más de centro que de izquierda, odiado por la mitad de su propio partido pero bien visto en la derecha moderada. Con él de candidato el PD hubiera atraído una gran tajada de voto de centro y conservador que se hallaba desorientado.

Berlusconi a su lado nunca podría haber vendido la moto de que él significa la solución, la energía y el cambio y, de hecho, esperó que perdiera las primarias del PD para presentarse él. Por otro lado, el alcalde de Florencia no hace ascos a pactar con el 'Il Cavaliere' si hace falta y esto al magnate le agrada. Más aún si significa que es lo bastante ingenuo como para engatusarle. Pero Renzi no parece nada inocente. Sólo tiene unas ganas que se muere de subir al poder. Sin embargo anoche, tras la abstención del PD al no proponer nombres, sus opciones bajaron. Napolitano decidirá probablemente hoy.