Economia

El peor trimestre desde 2009

El desplome del PIB en el conjunto del ejercicio fue del 1,37%, por los efectos del ajuste en el consumo de las familias y en la inversión Estadística desvela una caída del 0,7% en los meses finales del pasado año

MADRID. Actualizado: Guardar
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El ajuste pasa de nuevo factura a la evolución de la economía. En el último cuarto de 2012, periodo en el que coincidieron las subidas de impuestos al consumo y las rebajas de ingresos de numerosos hogares, incluida la supresión de la extra de Navidad a los empleados públicos, fue el peor desde la primera mitad de 2009, al registrar una caída del 0,7% respecto a los meses de julio a septiembre, cuatro décimas inferior al retroceso del 0,3% registrado en el trimestre anterior. En comparación anual, el desplome del cuarto trimestre fue del 1,8%. Para encontrar un retroceso más acusado, hay que remontarse a dos años atrás.

El Instituto Nacional de Estadística, al avanzar estos datos, concluye que la caída del Producto Interior Bruto fue del 1,37% en el conjunto del ejercicio. No es habitual que esta oficina publique el dato con centésimas, sino que suele redondearlo. Con el detalle ahora facilitado, la tasa se acerca un poco más a las últimas estimaciones del Gobierno que, tras prever un descenso del 1,5% del PIB en el pasado año, en las últimas semanas se había apresurado a celebrar un menor retroceso, e incluso el ministro de Economía, Luis de Guindos, se apuntó a las tesis del Banco de España, que anticipó una reducción del 1,3%. El responsable económico lo consideró un signo de que las cosas estaba yendo algo mejor.

Décima arriba o abajo, lo significativo de estas cifras es la dura realidad económica de un año situado en el epicentro de un segundo episodio de recesión y que ha ido claramente a menos. La excepción la constituye un tercer trimestre en el que el anuncio de una fuerte alza del Impuesto sobre el Valor Añadido a partir del 1 de septiembre provocó el adelanto de las compras de los hogares y de determinadas inversiones empresariales. A la aceleración del pulso de la demanda interna siguieron unos meses finales de año que familias y sociedades preferirían olvidar. Y el pulso de la economía de debilitó aún más que en la primera mitad del año.

Menos consumo

Estadística pinta un panorama ligeramente peor que el descrito por el servicio de estudios del instituto emisor y acentúa el ritmo de caída, tanto intertrimestral como interanual, en una décima en ambos casos. Para conocer los detalles que conducen a esta evolución habrá que esperar al 28 de febrero, fecha en que el INE describirá la causas de la trayectoria de la actividad. De momento se ha limitado a apuntar que la aportación más negativa de la demanda nacional se vio compensada solo en parte por la contribución positiva de la externa.

El Banco de España se mojó un poco más. Sobre la base de los indicadores adelantados ya conocidos, atribuyó el desplome del año a una contracción del 3,9% de la demanda nacional, por la depresión del consumo y el débil pulso inversor, consecuencia del proceso de desendeudamiento y de la sequía del crédito. En los últimos meses del ejercicio, además del efecto rechazo que en las compras de los hogares provocó el aumento del IVA y de la menor renta disponible de los funcionarios, el consumo se resintió porque el estrechamiento del mercado de trabajo recortó drásticamente los ingresos domésticos en el sector privado. Las familias se temen lo peor, y no consumen porque no pueden, o porque han visto sensiblemente mermado el valor de su patrimonio, ya sea inmobiliario o financiero. La drástica caída del precio de la vivienda y la trayectoria del mercado de valores influyeron en su ánimo. También incidió negativamente en la demanda interna la caída del gasto corriente de las administraciones que prestan servicios públicos.

El deterioro de la inversión fue algo menos dramático, salvo en el sector inmobiliario. La puntilla la dio el sector exterior. Pese a mantener una aportación positiva al crecimiento, su composición fue menos positiva. El saldo favorable de 1,4 puntos se debió más al hundimiento de las importaciones que a la trayectoria exportadora, que en los meses finales del pasado año perdió el dinamismo registrado el resto del ejercicio. Está por ver si este descenso de las compras responde a la anticipación para eludir el alza del IVA o al débil pulso de la actividad productiva. Los motivos de cierta pérdida de tono de las exportaciones hay que buscarlos en la desaceleración de las economías de los países clientes.