Un militar jordano ayuda a un niño sirio en la frontera. :: EFE
MUNDO

La guerra civil en Siria ya ha provocado el desplazamiento de 2,5 millones de personas

La escalada de violencia provoca que la ONU casi duplique la cantidad de dinero necesaria para ayuda humanitaria

NUEVA YORK. Actualizado: Guardar
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El agravamiento de la guerra en Siria movilizó ayer a las Naciones Unidas a solicitar un significativo incremento de la ayuda humanitaria -de 140 a 271 millones de euros- para atender las necesidades de 2,5 millones de personas, una cantidad que se ha duplicado en tan solo dos meses por culpa de los violentos combates en el país de Oriente Próximo.

La revisión del Plan de Respuesta Humanitaria, como se denomina, centra sus esfuerzos en garantizar medidas básicas de salud, alimentación, rehabilitación de infraestructuras esenciales y alojamiento en las áreas rurales que han absorbido gran número de desplazados internos.

Más de 350 participantes, entre Estados miembros, organizaciones regionales, ONG y agencias de la ONU han unido sus fuerzas en un momento en que nadie parece a salvo de las consecuencias del conflicto. «Toda la población siria está atenazada por el miedo y la desesperación», declaró el máximo responsable de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Ging. Solo en el interior del país hay 1,2 millones de desplazados, la mitad de ellos niños forzados a huir de sus hogares. En Turquía, Jordania y otros países vecinos el número de refugiados está próximo a los 250.000. El éxodo fue especialmente masivo en agosto cuando escaparon más de 100.000 personas. «Los datos muestran el calibre de una tragedia que lejos de disiparse tiende a agravarse de manera dramático», señaló el responsable de la ONU.

Muestra de ese deterioro, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en Damasco ha recibido en la última semana a 3.000 persona afectadas por la violencia, las dificultades económicas y la necesidad de asentarse en algún lugar fijo. En las últimas décadas han llegado a Siria refugiados de distintos países árabes, sobre todo iraquíes y palestinos. Sin mucho margen de movimiento, su situación ahora es especialmente vulnerable.

Acnur también anunció que va a aumentar su capacidad de respuesta para cubrir las necesidades más urgentes del número creciente de refugiados que se asientan en los campamentos habilitados en países limítrofes.