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La crisis económica se convierte en una amenaza a la seguridad nacional
La Directiva de Defensa recoge por vez primera el riesgo que implican los recortes militares y pone el foco en el norte de África y en el Sahel
MADRID. Actualizado: GuardarA las tradicionales amenazas para la seguridad de España del terrorismo internacional, el crimen organizado o las armas de destrucción masiva se ha añadido un elemento igual de peligroso y desestabilizador: la crisis económica.
Por vez primera, la profunda recesión, las políticas de recorte, la inestabilidad financiera o los ataques especulativos a la deuda pública aparecen en lugar destacado en la nueva Directiva de Defensa Nacional, aprobada ayer por un consejo presidido por el Rey y el presidente Mariano Rajoy.
El documento especifica las amenazas a nuestro país y los objetivos de la política de defensa para los próximos cuatro años. Y menciona la «crisis económica» como «amenaza a la seguridad», que obliga a tomar decisiones y proceder «con toda cautela» al mantenimiento de las capacidades que se precisan para proteger la seguridad nacional.
Se trata, en suma, de una referencia explícita a las consecuencias que los recortes en materia de defensa -el Ministerio del ramo ha reducido un 25% su presupuesto desde que estalló la crisis- podrían provocar en nuestra seguridad.
Ahí está la política de ahorro que ya se aplica con especial énfasis en las Fuerzas Armadas y que quedó patente en las palabras del nuevo jefe del Ejército de Tierra, general Jaime Domínguez Buj, tras su toma de posesión. «La mitad de los vehículos de combate están inmovilizados como medida de ahorro», llegó a decir.
De todas formas, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, mezcla el discurso realista de la situación económica con la esperanza de optimizar los recursos y hacer «con menos más» en materia de seguridad.
«Haremos lo que tengamos que hacer para que España no vea menguada su defensa incluso en una situación de dificultad», admitió ayer en la presentación de la Directiva. Una reflexión precedida por otro pensamiento más certero. «No va a ser fácil asumir más capacidades militares con los recursos disponibles», afirmó. Dicho en llano, la adquisición de nuevo material se antoja inviable en los próximos años para disgusto de la industria de defensa nacional.
Inteligencia
Y en este panorama de «dificultades» presupuestarias resurge con fuerza la idea de potenciar un elemento «clave» para la seguridad nacional, y bastante más barato: la inteligencia.
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) se ha puesto al servicio de los temores del Gobierno desde que estallaron los ataques especulativos contra nuestra deuda, hace ya año y medio.
La primera consecuencia fue la creación de la división de Inteligencia Económica del CNI para defender los intereses económicos, comerciales e industriales en sectores estratégicos, y similar a la que existe en otros países europeos. Esta unidad se dedica, precisamente, a indagar si los ataques de los inversores obedecen a la dinámica del mercado o a una campaña premeditada.
Morenés quiere que esta división de inteligencia económica o el espionaje en otros campos se coordine mejor en el plano institucional, así lo remarca la nueva Directiva.
Asimismo, el documento destaca las áreas geográficas de especial trascendencia para nuestra seguridad. La «preocupación» es creciente en el norte de África, el Golfo de Guinea y la región del Sahel.
El primer escenario por la influencia de las 'primaveras árabes' que están dando lugar a cambios políticos de calado; en el mar de Guinea por los movimiento del narcotráfico desde Iberoámerica con España como puerta de entrada a Europa, una situación que se asemeja a lo que ocurre en Somalia con la piratería; y en la región africana del Sahel por la presencia del terrorismo yihadista, la inestabilidad del norte de Malí y la amenaza a los intereses españoles en la zona.