Sociedad

EL CAMBIO SE LLAMA IRENE

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Los números y las encuestas que manejaban los oficialistas del PSOE de Cádiz el día antes del Congreso Provincial eran erróneos. Se trataba más bien de un deseo que de una realidad. El candidato a la secretaría provincial del partido, el alcalde de Barbate, Rafael Quirós, sostenía con absoluta seguridad que ganaría la elección por cuatro votos de diferencia a su contrincante, la alcaldesa de Sanlúcar, la renovadora Irene García. No ha sido así y de nuevo, uno de los ideólogos de esta revolución que ha vivido el PSOE gaditano en los últimos meses, Rafael Román, se la jugó en la puerta de la sede de San Antonio y adelantó a un grupo de periodistas que el triunfo de Irene sería por más de 30 votos. Román, como siempre en su trastienda, lo ha clavado. La alcaldesa de Sanlúcar, Irene García, se impuso ayer a Rafael Quirós por 46 votos y un respaldo del 57% de los delegados. Su victoria no es aplastante, sin embargo, le permite controlar el partido con mayoría suficiente como para emprender la renovación interna y el cambio radical que proclama. Irene viene del griego 'Eirene' y significa paz. La alcaldesa de Sanlúcar y nueva secretaria general del PSOE de Cádiz tiene por delante varios retos que se antojan difíciles de cumplir a corto plazo. El primero de ellos es calmar las aguas del socialismo gaditano y lograr la paz entre dos facciones, la oficial o pizarrista y la renovadora o griñanista, que han librado una dura batalla durante los dos últimos años hasta fragmentar la organización. Irene tiene que integrar, reconciliar y consolidar la estructura del partido para sacar adelante su proyecto político. Su credibilidad como gestora será nula si dentro del PSOE siguen las voces críticas cuestionando cualquiera de sus movimientos. Durante la campaña electoral hacia la secretaría general, Irene ha repetido a los militantes una y otra vez que el PSOE de Cádiz necesitaba con urgencia un cambio en las formas de hacer política y en las maneras de gestionar. El cambio que postula trata de oxigenar al partido con juventud y caras nuevas, pero también con la experiencia que aportan algunos militantes que la acompañan en este viaje, como es el caso de Manuel Jiménez Barrios, nuevo presidente del partido en Cádiz. La renovación que promueve Irene necesita de un proceso de transición donde sus decisiones serán examinadas con lupa por esa corte de afiliados, poco menos de la mitad, que comulga con las tesis de la vieja guardia. Nunca ha negado que es una apadrinada de Francisco González Cabaña, igual que lo es Rafael Quirós, pero los tiempos cambian y evolucionan, por ello, Irene irá renovando al partido después de doce años en manos de Cabaña. Al mismo tiempo, el PSOE tiene una asignatura pendiente con la sociedad gaditana. Sus peleas internas lo han alejado de la realidad social y los postulados de la renovación pasan por volver a la calle y ganar la confianza de los ciudadanos. Recuerdo ahora el discurso de presentación de su candidatura el pasado junio en el hotel Barceló, donde expuso la hoja de ruta de su proyecto y adelantó que una cosa es el debate interno y otra airear los trapos sucios. El triunfo de Irene García rompe con la tensión que había entre Sevilla y Cádiz y abre la puerta a la regeneración.