Un grupo de turistas, en una calle comercial de Santa Cruz de Tenerife, en el inicio de la campaña de rebajas de verano. :: EFE
Economia

El Gobierno obliga a fijar zonas de libre apertura comercial a 11 ciudades

Elimina la capacidad de las autonomías de reducir a 150 metros cuadrados la superficie comercial para acogerse a la libertad de horarios

MADRID. Actualizado: Guardar
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Turismo y comercio son negocios que suelen ir de la mano y el Gobierno quiere aprovechar la fortaleza del sector de vacaciones -el único que está resistiendo la crisis- para profundizar en la liberalización del comercio al por menor. La Secretaría de Estado de Comercio prepara una reforma legal que obligará a once ciudades a identificar zonas de gran afluencia turística en las que habrá libertad total de apertura de tiendas en domingos y festivos. Esos municipios, entre ellos Barcelona, Valencia, Sevilla, Bilbao, Granada y Málaga, se unirán a otras tres grandes ciudades, Madrid, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, que han sido pioneras en el establecimiento de estas áreas.

La reforma de la ley de comercio 1/2004 diseñada por el Ejecutivo está inspirada en el modelo ensayado en la Comunidad de Madrid y no satisface a todos. Algunos territorios como Cataluña ven en ella una invasión de sus competencias. Otros, como sería el caso del País Vasco, son reacios por el impacto que puede tener sobre el pequeño comercio. Estas cuestiones fueron analizadas ayer en la conferencia sectorial de comercio interior, foro participado por el Ejecutivo central y por las administraciones autonómica y local. Al término de la reunión, el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, resaltó que el apoyo a su propuesta había sido «abrumador».

El texto, que podría llegar en las próximas semanas a la mesa del Consejo de Ministros para ser aprobado vía decreto ley, fija «criterios objetivos» para que los comercios puedan abrir todos los días del año allí donde haya mucha actividad turística. García-Legaz explicó que se trata de exprimir el potencial de negocio que supone para la economía española recibir sesenta millones de visitantes cada año. En ese sentido, abogó por buscar fórmulas para que los viajeros que llegan en cruceros o por avión encuentren tiendas abiertas en las que poder gastar, ya sea en día festivo o laborable, como ocurre en otros países.

La obligación de habilitar zonas de libre apertura comercial regirá para municipios de más de 200.000 habitantes con gran actividad hotelera y marítima. El plan inicial del Ejecutivo es ejecutar ese mandato en las ciudades que en el último año hayan registrado más de un millón de pernoctaciones o cuyos puertos hayan recibido más de 400.000 pasajeros. Hoy reúnen esas condiciones Barcelona, Palma de Mallorca, Alicante, Valencia, Madrid, Zaragoza, Málaga, Sevilla, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Bilbao, Córdoba, Granada y Cartagena.

Los ayuntamientos serán las instituciones encargadas de identificar sus zonas de libre apertura comercial. El Gobierno espera que coincidan con cascos históricos, zonas monumentales con bienes de interés cultural o declaradas Patrimonio de la Humanidad, áreas fronterizas, lugares donde se celebren eventos deportivos y culturales y puertos. Los consistorios tendrán seis meses para fijarlas desde la entrada en vigor de la norma. Después, corresponderá a las comunidades autónomas dar el visto bueno.

Designación libre

En los casos de las grandes ciudades ya señaladas, la designación de estas áreas será obligatoria. También podrán promoverlas, aunque sin ser preceptivo, ciudades que estén por debajo de los umbrales fijados de actividad hotelera y portuaria, si lo creen conveniente.

Las zonas de libre actividad comercial no son una novedad. Según explicó García-Legaz, en la actualidad hay unos 390 municipios que cuentan con áreas de este tipo. Lo llamativo ahora es que en 14 serán obligatorias, lo quieran o no sus administradores. Ese mandato adelanta posibles conflictos entre administraciones, pues en el listado difundido por el Gobierno hay ciudades como Barcelona o Bilbao, donde es conocida la resistencia que plantean muchos comerciantes y políticos ante la política del todo vale en materia de horarios.

García-Legaz destacó que ninguno de los casi 400 ayuntamientos que han designado áreas de especial afluencia turística ha dado marcha atrás. Esas ciudades «están muy contentas con la experiencia y lo que queremos es que haya más», recalcó. Entre las que cuentan con zonas de este tipo, hay municipios de Madrid, Baleares y «decenas» del litoral de Cataluña.

La reforma también incluye novedades para el comercio en general, más allá de las zonas estrictamente turísticas. Despoja a las comunidades autónomas de la facultad de reducir a 150 metros cuadrados la superficie comercial mínima para tener libertad total de horarios. La nueva regulación la eleva hasta los 300 metros cuadrados. La futura ley también aumentará de 72 a 90 el número de horas semanales que puede abrir un comercio en días laborables. En la actualidad el límite es de 72 horas en la mayoría de comunidades. Otras, como Madrid, hace tiempo que lo elevaron a 90. Y aumenta, a partir de 2013, de 8 a 10 el número de festivos que las tiendas podrán trabajar.