FÚTBOL | LIGA DE CAMPEONES

El Camp Nou dictará sentencia

Milan y Barça empatan a cero en un gran partido

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Barça y Milan se jugarán el pase a semis en el Camp Nou. El empate a cero de la ida de los cuartos deja las espadas en todo lo alto para la vuelta, un partido que se presenta como toda una batalla futbolística. Y por supuesto con un resultado muy incierto. Porque las tablas registradas en San Siro dejan en el aire la pregunta del millón. ¿Es el empate a cero un buen resultado? Puede parecerlo, pero tiene trampa. Obliga a ganar en la vuelta. Eso es lo que tendrá que hacer el Barça si quiere estar en las semifinales.

Todos los favoritos han ganado en la ida de los cuartos, menos el conjunto azulgrana que se enfrentó este miércoles a un Milan en un partido grande, jugado de poder a poder, entre dos equipos que representan a dos estilos muy distintos, pero que ambos, cada uno a su manera, buscan la victoria y son además muy efectivos. El empate sin goles fue más o menos justo (aunque el Barça reclamó dos penaltis), ya que si bien el control del partido lo puso el Barcelona, las ocasiones más claras fueron de los lombardos.

El Milan, un equipo más cuajado que el de la fase de grupos, que no exhibe fluidez en su fútbol ni autoridad sobre el ritmo de los partidos pero que muestra una gran solidez, salió con la lección bien aprendida. Tras perder 2-3 en la liguilla con los azulgrana, los de Massimiliano Allegri fueron a por el partido desde el minuto uno. No lo hicieron a base de crear, tocar y elaborar como los hombres de Guardiola, sino esperando el fallo del rival y saliendo a la contra como balas. Con Boateng, Robinho e Ibrahimovic (el jugador franquicia del equipo) no necesitaron de mucho para presentarse ante la meta de Valdés. El Barça, por contra, veía que el adversario le entregaba el control del balón y le regalaba casi tres cuartas partes del terreno de juego y se sentía bastante a gusto.

Los blaugrana, que salieron con su equipo de gala (salvo Keita, que sustituyó a Cesc) y apostaron por una defensa de cuatro (en noviembre jugaron con tres y aunque ganaron sufrieron mucho atrás) no gozaban del todo pero intuían que si mantenían el dominio del balón las ocasiones acabarían por llegar. Alexis tuvo una pero fue zancadilleado en un presunto penalti, Messi incurrió en fuera de juego en un gol que no subió al marcador y durante toda la primera parte los de Guardiola fueron capaces de inquietar con bastante asiduidad la meta de Abbiati. El Milan también hizo lo propio con Valdés y en cambio su propuesta era todo lo contrario. En verano traspasó a su brújula, Andrea Pirlo, lo que suponía toda una declaración de intenciones sobre el juego que buscaría este año. Ante los catalanes lució un centro del campo cargado de músculo (Seedorf, Nocerino, Ambrosini que, más que elaborar, buscó el robo y el pase en largo en cuanto interceptaba un balón. Su fútbol es directo y de momento no le va mal: es líder en Italia y tiene las mismas opciones que el Barça de estar en semis, se supone que ante el Chelsea. Eso sí, sancionado Van Bommel, lesionado Thiago Silva, y con la baja de Alexandre Pato, los rossoneri dependen demasiado de Ibrahimovic. Con 29 goles en 34 partidos este curso, el sueco lo es todo en su equipo: eje, final y principio de todo. Cae a las bandas, al centro del campo y su vez juega de boya. Tuvo un mano a mano contra Valdés que resolvió mal (la pegó mordida) y antes, Robinho, nada más empezar marró una ocasión que puede que le ronde la cabeza durante toda la eliminatoria.

En la segunda parte, el Milan intensificó la presión, igualó el porcentaje de posesión de balón, guiado por Seedorf, y mientras le duraron las fuerzas puso más carne en el asador. Como en la primera parte, el Barça dominaba un poco más, si bien las ocasiones eran de los italianos. Y es que algo fallaba en el juego del Barça. Así como en la primera parte fue capaz de plantarse a 10 metros del área rival, en la segunda mitad tuvo más dificultades. Algo impreciso, hasta que no saltó Tello no vio la forma de romper la defensa transalpina. Aunque ni así. Messi tuvo una buena oportunidad, Puyol casi la arma, pero el destino ha querido que Milan y Barça resuelvan la eliminatoria en el Camp Nou. Partido de altos vuelos con 11 copas de Europa en las vitrinas.