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Óscar Sánchez nunca fue un capo de la mafia
Las pruebas de foniatría coinciden en que la voz de Óscar Sánchez y la que aparece una prueba de la acusación no se corresponden
BARCELONA Actualizado: GuardarÓscar Sánchez pone fin a 626 días de calvario y pesadilla en un penal napolitano, donde ha sufrido vejaciones y ha sido agredido y extorsionado por sus compañeros de celda . El joven catalán, condenado a 14 de cárcel en Italia por un delito de narcotráfico que nunca cometió, fue absuelto este miércoles por el Tribunal de Apelaciones de Nápoles.
Después de casi dos años de lucha judicial, al fin pudo respirar tranquilo, al saber que es un hombre libre. Cuando escuchó el veredicto del tribunal apretó los puños en señal de victoria y lanzó una mirada cómplice a los familiares que le acompañaban en el tribunal: su hermano, su cuñada y su primo. Todos los demás, los suyos, y medio pueblo de Montgat (Barcelona) le esperan el sábado que viene (estaba previsto que Sánchez viajara este mismo miércoles hacia Barcelona) con una gran fiesta en la localidad donde nació y donde vivía tranquilamente, hasta que un día la mala suerte y la crueldad de las mafias se cruzaron en su vida.
Su caso causó una gran conmoción en Cataluña, cuando la Policía española informó hace casi un año que había localizado en una cárcel de Las Palmas de Gran Canaria a Marcelo Roberto Marín Iannadrea, un ciudadano uruguayo que, según todos los indicios, suplantó la identidad de Sánchez. Marín Iannadrea, que constaba en los archivos policiales como un capo del narcotráfico, utilizó el DNI de Óscar Sánchez para dar de alta una línea de teléfono desde la que dirigió y coordinó envíos de cocaína hacia sus contactos en la Camorra napolitana.
La Policía grabó conversaciones, que dejaban en una posición complicada al titular de la cuenta. Sánchez fue detenido por la Guardia Civil en Montgat el pasado 5 de julio. Un mes después, la Audiencia Nacional lo extraditó a Italia, donde se le acusó y condenó por colaborar con los clanes mafiosos Bianco y Iadonisi, de la Camorra, y de hacer de enlace con el narcotráfico procedente de Latinoamérica. Demasiados cargos para un hombre que trabajaba como lavacoches en una gasolinera de su pueblo y que tiene una capacidad intelectual limitada. Él siempre se declaró inocente, pero el tribunal italiano que le juzgó y le condenó a 14 años de cárcel nunca creyó que fuera víctima de una suplantación de identidad por parte del mafioso uruguayo.
Apoyo desde España
Sus familiares y una plataforma vecinal de Montgat empezaron a mover Roma con Santiago para lograr su libertad. Recopilaron pruebas, acudieron a la Policía española y a la Fiscalía General del Estado, que envió una cantidad ingente de material que le exculpaba, pero ni así. El argumento que siempre esgrimía la justicia italiana, y que fue decisiva en el juicio, decía que la voz del lavacoches coincidía con la de las grabaciones que tenía la Policía en las que se escuchaba cómo coordinaba varias operaciones de tráfico de drogas. La jueza dio una nueva oportunidad a Sánchez el pasado 7 de diciembre y designó nuevos peritos para que hicieran un nuevo examen de voz.
Esta vez sí, y por fin la justicia italiana fue capaz de distinguir entre el acento uruguayo del capo Marcelo Roberto Marín y el español de Óscar Sánchez. Aunque la defensa del barcelonés pudo demostrar que Marcelo Roberto Marín se registró en un hotel de Roma con el DNI de Óscar, mientras éste estaba en Montgat, y que su jefa certificó que nunca se movió de su puesto de trabajo los días en los que las autoridades italianas afirmaban que se encontraba en Roma y Nápoles traficando con drogas, la justicia nunca le creyó. Ahora, sí, y por fin está libre. Él sólo es un sencillo trabajador de un túnel de lavado de coches que apenas ha salido de su pueblo y que un mal día perdió el DNI.