Es noticia:
ABCABC de SevillaLa Voz de CádizCádiz
El gran pianista Theolonius Monk. / RC
cine

El hombre que quiere ser músico de jazz

Denzel Washington sueña con dar vida en la pantalla al gran pianista Theolonius Monk

DANIEL ROLDÁN
MADRID Actualizado:

Denzel Washington despliega dos hileras de dientes blanquísimos cuando se le pregunta qué le gustaría hacer en el futuro. Vestido de negro de arriba abajo, solo una franja blanca de sus bambas rompe el monocolor, está de gira por Europa para promocionar 'El invitado', su última película junto al canadiense Ryan Reynolds. Tras mostrar su sonrisa, suelta un nombre: Theolonius Monk. «¿Le conoces?», pregunta. No deja contestar y empieza a explicar quién fue Monk antes de que puedas articular media palabra. «Fue uno de los pianistas más grandes de la historia del jazz. Ha escrito grandes temas, pero también era un enfermo mental», explica Washington de forma pausada, eligiendo bien cada palabra.

Monk (1917-1982) fue uno de los primeros músicos en popularizar el jazz. Creador de canciones como 'Blue Monk' o 'Straight No Chaser' y su estilo estuvo marcado por la improvisación. Trabajó con algunos de los músicos más importantes del momento, como los saxofonistas John Coltrane o Johnny Griffin. Llegó a ser portada de la revista Time y fue considerado en vida un maestro, hasta que en 1973 decidió retirarse. «Cerró el piano y no tocó más. Luego dejó de hablar y se metió en la cama. No se levantó más y murió. Es una historia fundamental y me encantaría hacer una película sobre este tema», explica el actor. «Todavía no tengo años suficientes», explica. Tampoco se plantea la opción de representar a Obama en la gran pantalla. Ríe de forma abierta cuando se le plantea esta opción.

No es la primera vez que cumple una de sus pasiones. Hace ya dos décadas que protagonizó 'Cuanto más mejor', donde daba vida a un trompetista en horas bajas. Esa película estaba dirigida por Spike Lee, otro de los hombres fundamentales en la vida de Washington. Juntos han colaborado, además de ese primer contacto, en 'Malcolm X' o 'Plan oculto', su última colaboración hasta el momento. Washington no descarta volver a trabajar con el director neoyorquino. Es más, estudia estos días el guion de la segunda parte de ese 'thriller' en que Clive Owen y otros ladrones atracan un banco. «Solo lo estoy leyendo. El texto está un poco flojo y estoy tomando notas. Nada más», insiste Washington, que ha terminado el rodaje de 'Flight', donde da vida a un alcohólico.

Acción, en ocasiones

Con esta nueva película, que se estrenará en el último trimestre del año, Washington desmitifica esa sensación de que solo se le ve en películas de acción. Él se ríe, recuerda algunos de sus trabajos («buscó siempre la variedad. he protagonizado a Brutus y a Julio César en Broadway») y no niega que en sus últimos proyectos ha habido más tiros que drama.

Pero al actor no le gusta que una película de acción sea solo explosiones, persecuciones y poco más. Quiere que tenga algo más de profundidad. Por eso se apuntó a 'El invitado', que se estrena el próximo viernes. Washington da vida a un traidor estadounidense que es atrapado en Ciudad del Cabo.

La CIA lo tiene que interrogar en un piso franco de Ryan Reynolds. El proyecto, dirigido por el sueco de origen chileno Daniel Espinosa, no le convenció al principio. «Había cosas que no me gustaban. Después de seis meses de trabajo, lo pulimos para que profundizase en los personajes. No quería que fuera solo una película de acción y entré en el proyecto como productor ejecutivo. El director quería lo mismo y fue fácil», explica.

Para Washington, 'El invitado' es una película «honesta y no muy limpia» porque ninguno de los dos personajes es tan bueno o tan malo como parecer. «Tobin (su personaje) es un sociópata, manipulador, ateo, asesino, mentiroso... Las otras personas le llaman traidor, pero él dice que el resto del mundo está equivocado. Tiene que demostrar que siempre tiene razón. Incluso cuando le están torturando intenta tener razón», indica. La cinta, que no tiene ningún atisbo de patriotismo, no intenta poner en solfa el trabajo de los servicios secretos. «No tenía interés en revelar a los malos del CIA. Siempre he pensado que estos agentes han trabajado en la sombra, que no todos eran buenas personas ni honorables.

El público quiere vivir tranquilamente y saben en el fondo que hay otros que están haciendo el trabajo sucio. Vete tú a saber lo que tuvo que hacer Obama para localizar a Bin Laden», reflexiona Washington, mientras susurra en español «buenas noticias». Los blanquísimos dientes vuelven a aparecer.