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Destituido un párroco por invertir dinero de feligreses en Nueva Rumasa
El obispo de Vic toma la decisión tras comprobar que el titular de Sant Hipólit había invertido 200.000 euros en pagarés del grupo
BARCELONA. Actualizado: GuardarEl obispado de Vic ha destituido al párroco de Sant Hipólit de Voltregá, Vinyoles, Oris y Saderra, Jordi Castellet, por haber invertido en pagarés de Rumasa 200.000 euros que le prestaron sus fieles para arreglar el tejado de su parroquia.
Fuentes del obispado de Vic confirmaron ayer que la intención del párroco era conseguir los altos réditos que prometía Rumasa con el fin de obtener más dinero para reparar el tejado eclesial, aunque no solicitó ningún permiso al obispado para hacer la inversión.
Las mismas fuentes señalaron que hacía tiempo que la actuación de este párroco, que el lunes tarde tenía conectado un contestador automático en su teléfono móvil, era controvertida entre los fieles de su parroquia.
Mosén Jordi Castellet, de 42 años, ha publicado en su blog que el próximo domingo se despedirá de las parroquias de Sant Hipólit, Sant Esteve de Vinyoles, Sant Esteve d'Orís y Sant Marcel de Saderra en las que ha trabajado durante los últimos 14 años.
Tras detallar en su blog todas las actuaciones que ha llevado a cabo en sus diferentes parroquias, el sacerdote destituido recuerda que la obra del tejado de la iglesia de Sant Hipólit se ha llevado a cabo «en tiempos complicados económicamente hablando».
«Como sabéis -reconoce el religioso- una operación fallida y demasiado arriesgada en que he inmerso a la parroquia es el motivo principal por el que el señor obispo ha decidido que un servidor deje, finalmente, Voltregá».
«De todas maneras -añade mosén Castellet- los industriales habrán cobrado la totalidad de las facturas en el momento en que el obispado abone la subvención que nos había prometido y la deuda restante será asumible. ¡Dios dirá!».
El párroco asegura, no obstante, que se siente satisfecho del trabajo realizado y dice que «es cuando uno es joven que se tienen que hacer las cosas, que se arriesga, que se esfuerza y pone lo mejor de si mismo, aunque no todo acabe saliendo bien o no todo el mundo lo comprenda o no se tenga el mejor tacto y enfoque de las cosas».
«Dejo las parroquias bien arregladas para que el nuevo rector que el señor obispo tenga a bien enviaros no tenga más dolores de cabeza que la deuda que habrá quedado con el tejado de Sant Hipólit y que, estoy seguro, se podrá afrontar sin miedo», explica el párroco, que enumera todas las obras que ha hecho en catorce años en sus iglesias, en las que se ha gastado cerca de 1,3 millones de euros.
En Jerez
Cabe recordar que, como ya informó LA VOZ meses atrás, más de un millar de jerezanos están afectados también por la compra de pagarés a Nueva Rumasa, muchos de ellos de una misma familia. Ése es, al menos, el cálculo mínimo que hizo en su momento el bufete de abogados STM Nummos, que está atendiendo a los inversores. Y es que la confianza y el buen nombre asentado en las rentas y logros del pasado de la familia Ruiz-Mateos en Jerez dispararon en la ciudad la demanda de estos polémicos pagarés sobre los que alertó hasta en siete ocasiones la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Las fuentes del mencionado bufete STM Nummos también apuntaron en su día la «gran preocupación» de los afectados sobre todo por la falta de información. A eso hay que añadir, además, que la situación es compleja puesto que los pagarés estaban avalados por la firma Dhul, de dudosa viabilidad toda vez que ha entrado en suspensión de pagos.
Denuncias
Reseñar que hace tiempo que diferentes grupos de inversores de toda España presentaron querellas ante la Audiencia Nacional contra la familia Ruiz-Mateos y diez de sus sociedades por los presuntos delitos de estafa, insolvencia punible, administración desleal y delito contra los intereses de los consumidores. Entre otras muchas medidas, pedían que el juez requiera el contrato de compraventa del grupo para analizar si el negocio jurídico podría ser declarado nulo en caso de que se hayan transmitido empresas que se encuentren intervenidas por administradores judiciales que no hayan autorizado la operación.
Los querellados en este caso son el fundador de Nueva Rumasa, José María-Ruiz Mateos; su esposa, Teresa Rivero, sus hijos Javier, Alvaro y Pablo y su sobrino Zoilo Pazos, así como las empresas Nueva Rumasa , Inversiones Ruiz-Mateos, José María Ruiz-Mateos, Rumanova, Maspalomas Hoteles, Bodegas Valdivia, Carcesa, Hibramer, Dhul y Clesa.