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Economia

INNOVACIÓN Y NUEVO GOBIERNO

JUAN TOMÁS HERNANI
SECRETARIO GENERAL DE INNOVACIÓNActualizado:

Un país solo tiene futuro si aprende y evoluciona. En particular de sus errores o desajustes.

Las cifras del INE sobre la innovación tecnológica en 2010 son en este sentido una pista clave. 2010, annus horribilis para lo público y lo privado, permitió sin embargo hacer crecer levemente la inversión total en investigación hasta el 1,39% del PIB, con un digno sostenimiento (-0,8%) de la inversión privada en 7.500 millones. Sin embargo, es el segundo sumando -el más 'soft'- el que ha caído casi quince puntos: tecnologías de información, patentes, bienes de equipo o diseño.

Esta ha sido la primera legislatura que nos ha ofrecido una política de innovación. Sencilla, en torno a grandes acciones de personas, infraestructuras y proyectos; de demanda, centrada en mercado, compra pública y emprendedores; y ajustada, con pocas subvenciones y con la nueva presencia del capital industrial y el crédito. Esta concepción de la innovación permitió triplicar en dos años la ejecución presupuestaria hasta los 3.160 millones, dato que augura una actividad económica nueva con su impacto estadístico en 2011.

Sin embargo, el INE nos refleja que no deben quedar nunca más fuera de esta política otras áreas industriales como las TIC o las patentes. No me parece lícito decirle al presidente de Gobierno lo que hay que hacer. Sobre todo, habiendo tenido la ocasión de ejecutarlo.

Solamente menciono que la innovación debe generar nuestra competitividad internacional a través de un 'Foreign Office' en nuestras embajadas que luche institucional e intensamente por nuestras empresas.

Todo ello con el objetivo de reforzar, por ejemplo, nuestro liderazgo mundial en energías renovables y para afrontar, con una visión necesariamente nueva, soluciones económica y tecnológicamente sostenibles en áreas como el envejecimiento, las grandes enfermedades, el transporte urbano, la alta velocidad ferroviaria o la gestión del agua.

Todo con menos dinero público. Con un proyecto de país, que no lo dan automáticamente 186 diputados. Aprendamos y evolucionemos. ¡Hay cancha!