Nueva fase en Egipto
Actualizado: GuardarLos ocupantes de la plaza Tahrir sostienen que las elecciones legislativas que hoy empiezan en Egipto son prescindibles y tienden a prolongar el 'statu quo' político y social. Pero tal opinión no está fundada por la buena razón de que hay una convicción profunda de que, por fin, no serán una mascarada al servicio del régimen dictatorial depuesto. La revolución fue obra del público, es verdad, pero triunfó por la sabia decisión de las fuerzas armadas de no disparar sobre los ciudadanos. Los militares, con el respetado mariscal Tantaui al frente, hasta se hicieron sospechosos por no fijar antes el calendario preciso para la instalación de un régimen democrático. Pero ya lo hay. Tras la elección del parlamento se celebrará la del presidente. Pero eso no es nada para Tahrir, convertida en una especie de icono pensante donde están vetados los partidos y el programa de los reunidos, la generación Facebook, es cambiarlo todo, no apoyar la transición democrática. Tahrir gana la batalla mediática en el corto plazo y merece interés, pero el público, con el modesto mecanismo de votar libremente, dirá en qué para todo antes de que los militares, como ha prometido Tantaui, vuelvan a sus cuarteles.